
Los problemas más evidentes que parecen requerir como marco básico un concepto de la donación se relaciona con el fenómeno de la beneficencia. Ya sea una limosna ocasional a un mendigo, el establecimiento o dirección de una fundación, el apoyo a actividades religiosas, médicas, educativas y de investigación, o incluso la redistribución de la renta por parte del Estado, este fenómeno es tremendamente difícil de explicar mediante la teoría convencional del intercambio y, verdaderamente, no desempeña ningún papel en la teoría económica convencional del bienestar, teoría ésta que estudia en qué medida los economistas pueden decir si una situación dada es (económicamente) mejor o peor que otra. La ciencia económica comprende una teoría de la empresa, tal como existe en una economía de intercambio; pero, en parte a causa de su abandono del concepto de donación, no comprende una teoría de las fundaciones y tampoco una teoría demasiado buena del Estado como organización económica.
El concepto de donación también puede ser significativo en el campo de la hacienda pública y de la provisión de bienes públicos. La hacienda pública, que es básicamente el estudio de los ingresos y gastos del Estado, es una rama clásica de la ciencia económica con una historia estimable y una gran cantidad de estudios empíricos desde los días de Adam Smith. Sin embargo, nunca ha tenido una base teórica realmente satisfactoria; sospecho que, porque ha sido estudiada por economistas formados principalmente en la teoría del intercambio, que han tratado de encajar la hacienda pública dentro de ese molde bajo el supuesto de que si, por ejemplo, se pagan los impuestos el contribuyente tiene que recibir algo a cambio. El concepto de donación libera a la hacienda pública de su esclavitud con respecto al concepto de intercambio y nos permite percibir todo el sistema como uno de transferencias unidireccionales relacionadas entre sí, más que como un sistema de intercambios.
Íntimamente relacionado con el problema de la hacienda pública se encuentra el de los bienes públicos, que en años recientes ha suscitado un gran interés entre los economistas. Tambien público es aquel que no puede ser apropiado privadamente v (si es que la comunidad lo proporciona) que puede ser disfrutado por cualquier miembro, contribuya éste o no a su provisión. Por tanto, si los bienes públicos se han de proveer, tiene que haber algo así como una economía de las donaciones. El individuo tiene que transferir recursos de su cuenta privada a la autoridad pública sin recibir ningún beneficio específico; o, desde el otro ángulo, puede disfrutar de un bien que proporcionan otras personas sin tener que pagar por él o experimentar algún sacrificio. Por tanto, los bienes públicos no se proporcionarán en absoluto si no existe algo así como una economía de las donaciones, sean éstas públicas o privadas, sean regalos, tributos o una mezcla de ambos. En consecuencia, la teoría de los bienes públicos no puede separarse de la teoría de la economía de las donaciones. Otro campo en el que es importante el concepto de la economía de las donaciones está constituido por la teoría de la organización. Ya hemos señalado que las transferencias internas de recursos de una parte a otra de una organización7, y de un nivel a otro de la jerarquía, son un elemento crucial en el funcionamiento de las organizaciones de todos los tamaños, desde la familia hasta el estado socialista. Las donaciones, por lo tanto, son un elemento especialmente significativo de lo que podría denominarse «economía política”, esto es, los procesos por los que se crean funciones y se realizan cosas mediante instrumentos ajenos al mercado, sea en sociedades anónimas, iglesias, departamentos de defensa u organizaciones internacionales. Verdaderamente, sin el concepto de donación cualquier tipo de organización sería incomprensible.
Finalmente, el concepto de donación aclara bastante algunas de las controversias políticas de nuestros tiempos, especialmente la controversia socialista. En realidad, su núcleo es una polémica sobre la legitimidad de las organizaciones de mercado frente a las organizaciones mediante donaciones. Para organizar la sociedad y realizar sus funciones esenciales, el capitalismo se apoya más en el mercado, especialmente en los mercados de capitales. Los países socialistas se apoyan mucho más en una economía política de donaciones. En cualquier caso, el concepto de donación destaca la existencia de una considerable zona de coincidencia entre los mundos socialista y capitalista, así como que la organización de cualquier empresa capitalista importante es similar a la de un país socialista, teniendo ambas que apoyarse ampliamente en un sistema de donaciones y asignaciones directas en su organización interna. Aunque quizá sea excesivo el esperar que el concepto de donación resuelva la polémica actual sobre los méritos relativos de las economías socialista y capitalista, si podemos esperar que el estudio de la economía de las donaciones aclare problemas y destaque muchas de las cuestiones reales en disputa.
