La oferta de tierra o capital material, como por ejemplo en la oferta de viviendas. 

La naturaleza de estas donaciones es crucial para determinar si habrá una deterioración o un mantenimiento en un campo dado, y no es exagerar el decir que la deterioración de las ciudades es un resultado directo del fracaso de la economía de donaciones. Cuando observamos la oferta de bienes particulares también vemos el enorme impacto del sistema de donaciones. La agricultura es un ejemplo clásico. La economía de mercado bajo condiciones de avance técnico en la agricultura y con una productividad agrícola creciente, producirá un nivel de precios agrícolas a los cuales las rentas de los agricultores estarán sustancialmente por debajo de las existentes en el resto del sistema. Este es un efecto dinámico en vez de un efecto de equilibrio, pero está ampliamente reconocido. Surge del hecho de que la demanda de bienes agrícolas tiene una elasticidad precio y una elasticidad renta bajas, de forma que si hay una mejora de la productividad agrícola se refleja principalmente, no tanto en un aumento de la producción agrícola, como en un desvío de los recursos fuera de la agricultura hacia otras ocupaciones, y sigue habiendo aproximadamente la misma producción agrícola con una menor cantidad de factores de producción, especialmente de mano de obra. Sin embargo, en la economía del intercambio, la única forma en la que podemos extraer recursos de un sector es comprimiéndolo esto es, otorgándole rentas que están por debajo de lo normal de forma tal que las personas tendrán una motivación para abandonarlo. Pero si el aumento de la productividad agrícola es un proceso que continúa durante un largo período de tiempo, como ha sucedido en el mundo occidental a lo largo de doscientos años, la emigración de personas fuera de la agricultura nunca correrá pareja con el aumento de la productividad y las rentas agrícolas estarán casi permanentemente deprimidas. 

El resultado es la creación de una sensación de injusticia entre los agricultores que puede reflejarse políticamente en una demanda de donaciones estatales. Estas donaciones pueden tomar la forma bien de una reducción de impuestos o de subvenciones directas (impuestos negativos). Este fenómeno está tan extendido que no puede ser considerado como extraño o accidental en el sistema. Por tanto, la introducción de un elemento, que a menudo tiene una gran importancia práctica, aunque es difícil de incluir en el modelo sencillo, concierne a los efectos marginales sobre la distribución de la renta de los aumentos en el producto agregado. Es muy raro, en realidad casi imposible, que un aumento en el producto o la renta agregados aumente todas las rentas existentes en la misma proporción. Es probable, por tanto, que cualquier aumento del producto tenga algún tipo de efecto redistributivo. Si el aumento del producto pasa principalmente a los pobres, seguramente tendrá un efecto mucho más significativo sobre la función de consumo, tanto al aumentar como que si el aumento de la renta pasa a los ricos. 

Podríamos postular un «cambio sin donaciones» en la distribución de la renta como resultado de un aumento del producto total, que dependería solamente de los cambios en los productos y precios relativos, aunque este concepto sería muy difícil de manejar estadísticamente. Virtualmente todos los aumentos reales del producto total tienen efectos distributivos que son diferentes de los de una distribución «sin donaciones», ya que un aumento cualquiera de la demanda efectiva aumentará la demanda de algunas mercancías más que la de otras, y redistribuirá la renta a favor de los productores de las mercancías favorecidas y en contra de los de las menos favorecidas. Cuando el aumento del producto es el resultado de algún tipo de política fiscal y monetaria que incluye un elemento de donaciones directas, el impacto de este elemento sobre el consumo es aún mayor.

Es probable que el componente de donaciones de la función de inversión sea menor que en la función de consumo, pero puede, no obstante, ser notable. Las estructuras de inversión (acumulaciones deseadas de bienes económicos) no sólo dependen de la estructura de precios futura esperada, sino también de los impuestos, las subvenciones e incluso, en un sentido mucho menor, de las decisiones de la beneficencia privada y las fundaciones. La Ford Foundation, por ejemplo, se construyó a sí misma un palacio mucho más grandioso de lo que Henry Ford hubiera podido imaginar para vivir como particular. Sin embargo, el principal efecto es el de la economía de donaciones públicas, y aquí, la naturaleza del sistema fiscal es especialmente significativa. En general, las donaciones, sea en forma de subvenciones directas o reducciones de impuestos, están dirigidas principalmente a aumentar el nivel general de inversión. Sin embargo, en la mayoría de los casos algunas veces en el caso de bienes vistos desfavorablemente por la opinión públicas, como el tabaco, el sistema de donaciones puede servir para desalentar la inversión. Una cuestión que debemos reservar para un capítulo posterior es la de si debiéramos considerar las manipulaciones del tipo de interés, el racionamiento de préstamos y otros elementos de la política monetaria como una parte de la economía de donaciones o como una parte de la economía de intercambio. En realidad, es un caso ambiguo y tiene al menos algunas de las características de una economía de donaciones, como ya veremos.

LA MACRO TEORIA DE LAS DONACIONES

La teoría de la acción voluntaria no es muy diferente de la de las donaciones en general

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