Los problemas de las evaluaciones de donaciones

El problema más importante y difícil es cómo evaluar tanto las donaciones como el intercambio, en todas sus estructuras complejas y ramificadas, de acuerdo con lo que es deseable para la sociedad. El problema tiene dos aspectos íntimamente interrelacionados. Primero, hay que considerar el problema general de qué proporción de las actividades de la sociedad debe organizarse por medio de donaciones y qué proporción por medio del intercambio. Este problema es el núcleo de la polémica socialista. Las respuestas que se dan dependen en gran parte de un conjunto posterior de evaluaciones sobre la legitimidad del intercambio o de las donaciones en diferentes situaciones, o incluso de lo que realmente interpretemos como intercambio o donación. Así, los economistas capitalistas han considerado generalmente el interés y el beneficio como parte esencial de la economía de intercambio y, en general, como parte legítima de la misma. Los economistas socialistas, en cambio, han considerado estos fenómenos como parte de la economía de donaciones, representando una donación de los trabajadores a los capitalistas y además una donación ilegítima. Este desacuerdo es fundamental y no es fácil de resolver, aunque esta dificultad puede deberse en cierta medida a que ninguno de los dos contendientes en la polémica ha dispuesto realmente de una teoría satisfactoria de la economía de donaciones. Sin embargo, por debajo de todas estas polémicas subyace un conjunto de preguntas sobre las «deficiencias “o la «patología», tanto de la economía de intercambio, por un lado, como de la economía de donaciones, por el otro.

La patología del intercambio nos es familiar: depresiones, inflación, paro, mala distribución de la renta, bienes públicos inadecuados, etc. La patología de la economía de donaciones nos es menos familiar porque no hemos pensado tanto sobre ella en lo referente a este aspecto. Nuestra evaluación de los méritos relativos y las proporciones relativas de donaciones e intercambios en el sistema total dependerá mucho de nuestra evaluación de las eficiencias relativas y de la propensión relativa a los estados patológicos de los dos sistemas. La ausencia de una visión teórica sobre el sector de donaciones de la economía como sistema por derecho propio ha distorsionado la opinión y, en cierto grado, ha impedido la resolución de esta polémica. Somos altamente conscientes de la naturaleza y las patologías de la economía de intercambio. Y porque somos mucho menos conscientes de la naturaleza y las patologías de la economía de donaciones, ésta ha tenido una desventaja injusta en esta controversia. Sólo cuando lleguemos a considerar la economía de intercambio y la economía de donaciones como compañeros iguales en la empresa social, podremos determinar adecuadamente la función que debe asignarse a cada uno. Este volumen es un modesto intento de corregir el desequilibrio actual y de ayudar al proceso de realización de evaluaciones más ponderadas y exactas.

LA MICRO-TEORIA DE LAS DONACIONES Y EL COMPORTAMIENTO DONANTE

Una donación es siempre una relación entre dos o más partes. En la relación bipartita simple incluye al donante, o donador, por una parte, y al recipiendario, por otra. Así, una donación conlleva al menos dos decisiones: una decisión1 por parte del donante de realizar la donación y una decisión por parte del recipiendario de recibirla. La decisión del donante puede parecer más significativa de las dos, pero la del recipiendario no es de ningún modo insignificante. Puede haber elementos de coacción en la decisión de recibir, de igual forma que estos elementos pueden tomar parte en la decisión del donante de dar. No siempre es poco razonable no estar deseoso de recibir un caballo regalado sin mirarle el diente. Las donaciones también pueden ser iniciadas por medio de petición o solicitud del recipiendario. Por tanto, si hemos de percibir la importancia especial de la donación en el espectro de las relaciones y el comportamiento humanos, hemos de observar primero el modelo general de estas relaciones. 

Sin embargo, todo esto encaja bastante bien en el patrón de nuestro análisis anterior. Una vez que se ha establecido la fundación y se ha adquirido un personal profesionalizado, la situación se hace diferente, especialmente con respecto a los costes de oportunidad de las donaciones. Cuando una persona privada realiza donaciones con fines caritativos, el coste de oportunidad de las donaciones viene determinado por lo que en otro caso podría haber hecho con el dinero, como puede ser invertirlo o gastarlo en bienes de consumo para obtener algún placer o satisfacción inmediatos. Una fundación no tiene esta opción. Una vez que se ha realizado el compromiso, los fondos que tiene a su disposición deben ser donados; no pueden emplearse en el consumo o la inversión, excepto bajo circunstancias muy poco corrientes. Una fundación, por lo tanto, es una organización que posee activos gananciales que proporcionan continuamente entradas de dinero en la cuenta de la fundación. Sin embargo, a partir de un cierto punto, el dinero es una desutilidad para la fundación. Un aumento de los activos, especialmente de los activos líquidos, es una desutilidad y tiene que reducir su valor neto realizando donaciones. Así, una fundación es casi literalmente una organización que expele dinero. Los que adoptan las decisiones en las fundaciones han de decidir a quién y para qué fines se concederán donaciones; pocas veces tienen la opción de no realizar donaciones, especialmente allí donde las leyes fiscales u otras leyes regulan su conducta.

Las donaciones y su influencia en la economía del país

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