Las donaciones y su influencia en la economía del país

Ha habido tasas de crecimiento económico sustanciales, especialmente en los países más ricos, y aunque los países pobres no se han beneficiado proporcionalmente, casi seguro que han salido mejor parados que en las décadas de los años veinte y treinta. Parte de este crecimiento debe ser atribuido a la teoría de la renta nacional que, al menos, ha evitado las extremadamente adversas reacciones estatales frente al paro de los años veinte y treinta, que generalmente empeoraron la situación. No obstante, se mantienen algunos problemas molestos. Es una experiencia universal, en los países que siguen una política de tipo keynesiano, el que la inflación comience antes de que la economía haya alcanzado niveles de empleo satisfactorios. La sociedad se enfrenta entonces a una elección dolorosa entre el paro o la inflación. En realidad, Keynes sugirió que esto podría suceder por medio de su famosa teoría de los «cuellos de botella» que afirma que, allí donde los recursos no son fácilmente transferibles de un sector a otro, un aumento de la demanda agregada significará que algunos sectores alcanzarán antes que otros los límites de su capacidad actual, a medida que aumenta la producción y que, a medida que la demanda agregada continúa aumentando en aquellos sectores que han alcanzado el límite de su capacidad, los precios y salarios comenzarán a elevarse, y esto puede desatar un aumento de otros precios y salarios. Ha habido cierta tendencia por parte de los economistas a culpar de este fenómeno al monopolio, especialmente en los mercados de trabajo. La historia, sin embargo, no da mucho apoyo a este punto de vista. Incluso en los años treinta, la recuperación de la Gran Depresión de 1932 se caracterizó por el comienzo de un aumento de precios en los mercados competitivos en 1936, y el intento de corregirlo tuvo indudablemente algo que ver con la aguda depresión de 1937, mucho antes de que se alcanzara nada parecido al pleno empleo. 

El pleno empleo de la Segunda Guerra Mundial se alcanzó sólo a costa de una inflación reprimida por un sistema de control de precios y salarios cada vez más inmanejable, y cuando este sistema se desmoronó, la inflación reprimida se actualizó. Por consiguiente, la situación ideal de pleno empleo sin inflación es muy rara en el mundo real, aunque algunos países, como Japón, han alcanzado el pleno empleo con niveles más bajos de inflación que otros. Por lo tanto, de igual forma que hay una deficiencia básica en la teoría dinámica de la estructura de precios relativos, parece haber una deficiencia básica en la dinámica de la teoría de la renta nacional, ya que realmente no conocemos las condiciones bajo las que, por ejemplo, un aumento en el valor monetario corriente del producto nacional bruto es la respuesta a una expansión del producto real o a una elevación del nivel de precios.

La variación del producto bruto en dólares corrientes (PNB monetario) es igual a la variación del PNB real ponderado por el nivel de precios más la variación del rival de precios ponderado por el PNB real. No sabemos qué es lo que determina realmente la distribución de la variación del PNB monetario entre el PNB real y el nivel de precios. Este es un defecto muy grave, tanto en nuestra estructura teórica como en sus aplicaciones a la política pública. En realidad, puede ser que estos dos defectos, uno en la dinámica de los precios y el otro en la dinámica de la renta, sean un solo defecto, y que el problema real de la ciencia económica sea el análisis inadecuado de la dinámica de la estructura de dinero precios, o todo el conjunto de precios y salarios monetarios. Una vez que conocemos el conjunto de precios y salarios monetarios, conocemos la estructura de precios relativos; por sencilla aritmética, si la mantequilla cuesta a 80 centavos la libra y el pan cuesta 10 centavos la libra, el precio relativo de la libra de mantequilla es ocho veces el de la libra de pan. Dado un conjunto cualquiera de precios y salarios monetarios, ¿cuáles son las fuerzas que hacen que el conjunto sea diferente mañana? Ni la teoría tradicional de los precios ni el análisis tradicional de la renta nacional tienen ninguna respuesta satisfactoria a esta crítica pregunta. No puedo pretender que la introducción de los conceptos de la economía de donaciones dentro de la economía del intercambio proporcione una respuesta automática a los grandes problemas no re sueltos de la dinámica de los precios y la renta. Sin embargo, sí afirmaría que contribuye a dar una respuesta y que la incapacidad de la economía del intercambio para encontrar contestaciones satisfactorias a esta cuestión depende, en cierta medida, de su fracaso en reconocer explícitamente el elemento de las donaciones en el sistema económico. Este fracaso en reconocer la donación como un elemento esencial del sistema ha forzado a la economía del intercambio a postular modelos, incluso de intercambio, que son menos realistas de lo que parece necesario. Así, supóngase que volvemos al problema de la dinámica del conjunto de precios. Está claro que ésta puede modificarse profundamente por la existencia de un sistema de donaciones, tanto públicas como privadas. Una economía pura sin donaciones, que para generar renta se apoya tan sólo en el intercambio, es casi seguro que resultará en una distribución insatisfactoria de la renta para aquellos que están en posición de hacer y recibir donaciones. 

Las donaciones y su importancia política 

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