La dinámica real de los países capitalistas 

La dinámica real de los países capitalistas «afortunados» ha sido muy diferente. La proporción de los salarios en la renta nacional ha tendido a aumentar en vez de a decrecer. En Estados Unidos, por ejemplo, era probablemente menor del 50 por 100 en el siglo xix.es un 75 por 100 hoy día. y cualquier teoría de los salarios de subsistencia es evidentemente un absurdo. La teoría de los salarios de subsistencia de Marx implica un grado de poder monopolista por parte de los capitalistas del cual no suelen disfrutar, excepto en el caso, muy poco corriente, de las sociedades esclavistas, o quizás en el caso de Estados con grandes latifundios y peonía. Consiguientemente, las propias operaciones de la economía de mercado y la competencia entre capitalistas por conseguir mano de obra, en una sociedad en la que la productividad está aumentando y las rentas por habitante están creciendo, hacen aumentar los salarios, hasta el punto de que la proporción real de renta nacional que va a los trabajadores aumenta. El mecanismo real que impulsa este proceso es complejo, no existiendo acuerdo alguno entre los economistas sobre el mismo. Sin embargo, los hechos son indiscutibles, y cualesquiera que sean las posibles virtudes del análisis marxista habrá de ser considerado como un caso extremadamente especial.

No obstante, aunque no dé las respuestas correctas, el análisis marxista plantea algunas preguntas importantes que siguen siendo asombrosamente persistentes, de forma que todos los esfuerzos de los economistas «burgueses», desde Nassau Senior a Böhm Bawerk y Milton Friedman no han conseguido la completa desaparición de las interrogantes. Podemos tener el pie encima de la cabeza del dragón marxista, pero todavía se las arregla para exhalar una cierta cantidad de humo y fuego. La cuestión relevante para nuestro análisis es si existe un elemento de donaciones en las rentas derivadas de la propiedad no humana, esto es, el beneficio, el interés y la renta. Incluso desde el estrecho punto de vista de los conceptos contables que empleamos para diferenciar las donaciones del intercambio (siendo las donaciones relaciones en las que hay redistribución de valor neto), los intereses y el beneficio tienen un estatus algo ambiguo. Las convenciones contables implican en realidad que el intercambio se realiza entre valores iguales, sea en el comercio o en la producción. 

Así, desde el punto de vista de la empresa, la compra de materias primas por valor de 100 dólares se incluye en los libros como una disminución de 100 dólares en la cuenta de caja y como un aumento de 100 dólares en la cuenta de materias primas. Esta es la esencia de la contabilidad de doble entrada. De igual forma, con el principio de la valoración de existencias o inventarios «al coste» (olvidando el «coste o mercado, cualquiera que sea menor» de la contabilidad tradicional, y la controversia «FIFOLIFO»)6, se infiere que una cantidad dada de producto terminado se valora por el valor en dólares de otros activos que han sido sacrificados con el fin de producirlo. Si, materias primas valoradas en 100 dólares, mano de obra por valor de 200 dólares y una depreciación de la planta y el equipo fijo valorada en 100 dólares se han utilizado en la producción de una cantidad dada de producto terminado, éste se valora convencionalmente en 400 dólares. El beneficio surge en el proceso de revalorización de los activos en lugar de en el intercambio, aunque la revalorización y el intercambio tienen a menudo lugar simultáneamente. Así, nuestro producto terminado valorado en 400 dólares puede ahora ser vendido en 500 dólares, en cuyo caso la empresa aumenta su valor neto en 100 dólares. Estos últimos pueden dividirse hipotéticamente en una revalorización a en el momento de la venta del producto terminado, de 400 a 500 dólares, y en su intercambio posterior por una cantidad igual en dinero.

El origen del beneficio en la revalorización da alguna plausibilidad al argumento marxista de que, si el intercambio es entre valores iguales, ¿cómo puede surgir el beneficio sin que haya algún tipo de explotación? Esto es, las revalorizaciones, que realmente constituyen el beneficio, se manifiestan como una donación ya que parecen representar al menos un aumento en el valor neto de una de las partes. La pregunta crítica es: «Representan una disminución en el valor neto de alguna otra parte?» Si es así, Marx estaba en lo cierto; el beneficio es una donación, no algo que surge del intercambio. Bajo ciertas circunstancias, podría afirmarse que es posible identificar las partes que pierden valor neto, como resultado de que otra lo gana, la que hace beneficios. No obstante, en general, es virtualmente imposible hacerlo, no sólo a causa de la dificultad general de la teoría de la incidencia y de descubrir las estructuras reales del circuito de donaciones implícitas, sino también porque en muchos casos lo que ha tenido lugar en el proceso de realización de beneficios es no sólo una redistribución de valores netos sino una creación de valores netos. Esto es, la revalorización del producto terminado, cuando es vendido, representa una adición neta al valor neto total de la sociedad, que es una contribución del proceso de realización de beneficios por el que los propietarios de capital intercambian activos y los reorganizan en el curso del proceso de producción.

El vínculo con el capital, sus costos y beneficios

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