EL RETO DE LAS ECONOMÍAS EN NACIENTE DESARROLLO

¿Qué entendemos por un reto? La palabra implica aspiración a realizar frente a lo difícil y riesgoso. Tal como lo veo, el reto actual de los pueblos de las economías en naciente desarrollo es avanzar con toda rapidez posible hacia la máxima utilización de sus recursos humanos y físicos, para que mayor número de personas tengan más de las cosas buenas de la vida, preservando y ampliando al mismo tiempo los valores humanos básicos de la libertad individual. Para este fin, la comprensión de la naturaleza y requerimientos del crecimiento económico, y de los conceptos, métodos, máquinas y habilidades que en otras partes han producido los resultados deseados, les permitirá orientar sus pasos a la luz de la experiencia.

No existe definición exacta de lo que son las economías en desarrollo porque se extienden alrededor del mundo y abrazan amplias diferencias de cultura, historia y estructura política, y condición económica. Dejando de lado el bloque comunista, consideraré a aquellas regiones donde, antes del primer cuarto del presente siglo, el crecimiento económico era relativamente pequeño comparado con el que habíase registrado en Europa occidental, América del Norte y Japón.

La frase “económicamente subdesarrollado” es empleada a menudo por los voceros de esos mismos países. Yo, en cambio, preferiría emplear la expresión “nuevas fronteras económicas”, que los relaciona de manera más positiva con el futuro y con las oportunidades que tienen por delante, y no con el pasado, que es el causante de su condición actual. El concepto de estas nuevas fronteras también recalca la interdependencia entre ellos y los países más altamente desarrollados.

Los adelantos técnicos, el intercambio de información e ideas, y la insistente demanda de los pueblos que quieren gozar de los productos de tierras distantes, han servido para achicar los océanos y los continentes. A través de la historia el desarrollo de fronteras ha ejercido vasto efecto sobre los centros más altamente desarrollados, y así sigue siendo en la actualidad. Así como el desarrollo económico de cada país entraña profundas inferencias para los demás, tampoco ocurre aislado de los demás aspectos de su propia vida nacional en lo político, social o moral. La vida económica forma parte integrante de los atributos colectivos de un pueblo. Las diversas facetas de la vida nacional tienden a prosperar o a estancarse todas al unísono.

Con demasiada frecuencia se ignora esta sencilla realidad. Hablo por la dolorosa observación de programas económicos ambiciosos, emprendidos apresuradamente en un contexto de inestabilidad política, de finanzas nacionales desordenadas, de inexperiencia en administración, gerencia y técnicas. Las esperanzas y las deudas no bastan como cimientos sobre los cuales construir nada. Los dirigentes y pueblos de los países que procuran un mejor nivel de vida, tienen que comprender que no podrán encontrarlo en un catálogo de pedidos por correo ni en una cuenta a plazos. Tienen que encarar de frente las crudas realidades de la vida: que las fuentes de todo progreso deben provenir desde dentro de una nación, y no desde afuera, que el crecimiento económico a largo plazo forma parte de un desarrollo equilibrado que abarque la ley y el orden, la estabilidad y responsabilidad política, la integridad financiera, la educación y la propagación gradual de sus beneficios a un círculo de personas cada vez mayor.

El Surgimiento Del Individuo

El desarrollo económico viene operándose desde que el hombre apareció en escena, por supuesto. Hasta siglos recientes fue principalmente colectivo, dirigido por la tribu, el estado, el gremio, el mandatario militar. Halló su más grande expresión en los imperios que fueron desde el romano hasta el británico. Estos imperios, productos de las circunstancias en que existieron, desarrollaron y propagaron el más alto grado alcanzado entonces en cuanto a conocimientos, oficios, leyes y administración, y aportaron mucho a sus tiempos. Por largas épocas el hombre avanzó con infinita lentitud. La tecnología y el dominio de las fuerzas naturales avanzaron más o menos al paso de la evolución de las formas políticas y sociales en educación y teología. El medio más rápido de transporte y comunicación era el caballo, y no había diferencias de rapidez entre el uno y el otro. La energía sólo se obtenía a partir de fuentes humanas o animales, o con la sencilla rueda de agua o la fuerza de los vientos. Las instituciones financieras más avanzadas eran simples apéndices de las operaciones de los mercaderes de bazares. La administración comercial y pública, hasta en los grandes imperios de la antigüedad, era esencialmente tribeña.

El progreso, el crecimiento y libertad económica y el reconocimiento de las libertades y derechos esenciales

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