Otro proceso patológico en el sector de donaciones

El sacrificio crea la santidad. Esta, como cualquier otra virtud, como hemos visto, se convierte en un vicio, si hay demasiado de ella, siguiendo el famoso principio de la media aristotélica. La dinámica de la trampa del sacrificio, sin embargo, sugiere que estamos constantemente en peligro de tener demasiada santidad, hasta el punto de que ya no es un organizador útil de la sociedad y, por lo tanto, se convierte en patológica. Así, la sangre de los mártires es la semilla de la iglesia, pero no garantiza la verdad de sus doctrinas. La sangre de los soldados es la semilla del Estado, pero no garantiza que será una buena sociedad. Las luchas de los estudiantes son la semilla de la asociación de alumnos, pero no garantizan que la universidad hará una buena labor. Las lágrimas de los niños son la semilla de la familia, pero no necesariamente producen una crianza de personas mentalmente sanas. El buen dinero a menudo se arroja detrás del malo, pero no lo redime necesariamente. Algunas veces se tiene la deprimente sensación de que las personas más admiradas por la humanidad y que son consideradas como sus héroes son precisamente aquellas que han creado la máxima cantidad de miseria humana. Aquellos que han demandado sacrificios, los profetas y los conquistadores, los revolucionarios y los visionarios, son aquellos que crearon los grandes mitos de la historia humana. Aquellos que han hecho que las cosas estuvieran un poco mejor para la gente poco importante los comerciantes, los productores, los inventores, incluso los banqueros no tienen monumentos y no reciben elogios.

La defensa de la humanidad frente a la trampa del sacrificio es un problema no resuelto. La defensa frente a un fanatismo a menudo produce otro; la defensa contra una identidad producida por el sacrificio, implica sacrificio, y, por lo tanto, produce otra. Sin embargo, no podemos solucionar el problema negando todo el sacrificio y todo lo sagrado, ya que, hasta cierto punto, tanto el sacrificio como lo sagrado dan significado e importancia a la vida humana y son valores positivos. ¿El problema real es cómo secularizaremos aquellas instituciones que se convierten en demasiado sagradas? En el caso de la iglesia, hemos observado un avance de la secularización en amplias zonas del mundo. La santidad de la iglesia y las instituciones religiosas generalmente ha disminuido hasta el punto en que rara vez es patológica. Hoy día, las personas rara vez matan o mueren a causa de su condición de luterano o católico. Encontramos excepciones a esto en Irlanda del Norte, que está en manos de una trampa de sacrificio de religión altamente patológica. También lo encontramos en Vietnam, que se ha encontrado en manos de la trampa del sacrificio político, también con tonos religiosos e ideológicos. Uno de los grandes problemas del mundo actual es la desmitificación del estado nacional hasta el punto en que pareciera tan absurdo matar o morir por el país como lo sería hacerlo por la General Motors o por el calvinismo metodista.

Otro proceso patológico en el sector de donaciones es la «trampa de la dependencia», en la cual las donaciones proyectadas para satisfacer una necesidad se hacen permanente, de forma que las donaciones crean realmente la situación en la que son percibidas como necesarias. El ejemplo famoso en la economía clásica es el argumento de la «industria naciente» para justificar los aranceles y otras formas de donaciones estatales; es la ayuda concedida a una industria particular que no podría sobrevivir si fuera pequeña, pero que si es protegida o subvencionada puede crecer hasta el punto de ser autosuficiente, permitiendo retirar la protección o la subvención. Desafortunadamente, estos recién nacidos tienen algún modo de no crecer. Se forman intereses creados, las donaciones son capitalizadas, y se hace extremadamente difícil retirarlas; así, obtenemos una distorsión crónica de la economía, que a largo plazo podría resultar muy costosa. En general, podríamos decir que las subvenciones para que las personas permanezcan donde están es probable que sean patológicas, al contrario de las subvenciones para que las personas cambien. Puede haber una excepción cuando los costes sociales del cambio rápido son demasiado elevados, en cuyo caso las donaciones para desacelerar el cambio también pueden ser deseables.

Se podrían dar muchos otros ejemplos de la trampa de la dependencia. Algunas veces lo vemos en el nivel psicológico en la familia, donde las donaciones de todo tipo de un padre a su hijo producen una dependencia de la que éste puede no ser capaz de escapar nunca. En realidad, la rebelión de los adolescentes es un elemento esencial de la escapada de la trampa de la dependencia que se crea con tanta facilidad en la relación padre hijo. También se obtiene el fenómeno inverso, la dependencia de los padres con respecto a los hijos en su estabilidad emocional y para dar significado e importancia a la vida. A menos que haya una «rebelión de la menopausia» de los padres contra los hijos, es probable que se enfrenten con el problema del «nido vacío», que está reconocido como uno de los principales traumas en la mitad de la edad madura.

Las variables del argumento de la función de bienestar en las donaciones

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