Producto nacional y su relación de donación

El concepto más fundamental es el de producto nacional bruto, o PNB, que está formado por todos los bienes y servicios los zapatos, barcos, lacre, etc., que componen el producto total de la actividad económica. Esto comienza como un conjunto de outputs, o cantidades de productos, en términos físicos. Cada cantidad física se reduce a una cantidad de valor, por ejemplo, dólares multiplicando por un coeficiente de valoración que generalmente se deriva de un precio de mercado. Así, 500 millones de pares de zapatos a 20 dólares el par, representan 10.000milloncs de dólares en zapatos. La suma total de dólares puede entonces añadirse a un valor total en dólares del producto nacional bruto. Si este proceso se realiza año tras año con precios constantes, obtenemos una medida del producto nacional bruto «real». Esto está sujeto a la dificultad de que a lo largo de un período de tiempo los precios relativos varían y no hay ninguna regla que exprese qué conjunto dc precios relativos debe ser empleado para calcular un producto real. Existen muchas críticas al producto nacional bruto en las que no necesitamos entrar aquí. De hecho, no incluye todos los productos, pudiendo comprender productos que son perjudiciales para el bienestar. Así, no tiene en cuenta adecuadamente los productos negativos, tales como la contaminación. Algunos conceptos del producto nacional neto constituyen una mejor medida del bienestar económico. Sin embargo, una vez que reconocemos sus limitaciones, el producto nacional bruto se mantiene como concepto muy útil.

La idea básica de la teoría de la renta nacional es muy sencilla. El producto bruto total tiene que ser absorbido o dispuesto en formas que no impliquen acumulaciones o desacumulaciones no deseadas. Se señalan generalmente cuatro vías principales de disposición. Puede ser tomado por las economías domésticas como compras familiares, que es lo que Keynes, quizá equivocadamente, denominó consumo»; puede ser tomado por el Estado; puede ser tomado, en el caso de un producto nacional para extranjeros, en forma de exportaciones netas; o puede ser dejado en manos de las empresas como inversión, esto es, un aumento en el stock total de productos que forman parte de la economía. Una condición básica es que la suma de estas cuatro partidas tiene que igualar al propio producto nacional bruto; algunas veces esto ha sido denominado «principio de aditividad». La inversión esto es, el aumento en los stocks de bienes económico tales como edificios, máquinas y existencias mantenidas por las empresas, es generalmente considerada como el factor crítico en este modelo. Generalmente se supone que hay un nivel «deseando» de inversión total determinado por una compleja combinación de factores que incluyen las expectativas de rendimientos, el tipo de interés, las condiciones en los mercados financieros, etc. Entonces sí la inversión real esto es, la tasa real de acumulación de bienes por las empresas es mayor que la deseada habrá una inversión excedente que producirá algún tipo de respuesta. En el modelo keynesiano simple, la respuesta es una reducción en la producción y, por consiguiente, paro. Esto tiene, sin embargo, efectos secundarios al reducir el consumo o compras de las economías domésticas, de forma que la reducción de la inversión es menor que la disminución de la producción total, y si la inversión todavía está por encima de la deseada habrá posteriores reducciones de la producción. Este proceso continuará hasta que la producción sea lo suficientemente baja como para conducir a la inversión hasta el nivel deseado. Mientras tanto el aumento del paro y la disminución de la producción pueden tener como resultado una nueva disminución de las expectativas de beneficios, lo que, a su vez, puede reducir el nivel deseado de inversión, obteniéndose así una espiral repetitiva que termina con el paro a gran escala y una depresión, como en 1932.

La gran virtud del análisis keynesiano es que dio una clave para comprender un fenómeno que había sido tan enigmático para los economistas que, frecuentemente, negaban su existencia. Al otro lado del equilibrio si la tasa real de inversión es menor que la deseada, si existen recursos sin emplear, serán absorbidos en nueva producción, mientras las empresas intentan aumentar su tasa de acumulación. Sin embargo, el incremento de renta que esto genera hará aumentar las compras de las economías domésticas de forma que las empresas se encontrarán con que están acumulando menos de lo que esperaban. Si esto está aún por debajo de la tasa de acumulación deseada, habrá posteriores aumentos del empleo y la producción, etc. Pero, si cuando se alcanza algún nivel crítico de ocupación, la tasa de acumulación es todavía menor que la deseada, del intento de aumentar la producción resultará un aumento de salarios y precios, produciéndose inflación. A causa del aumento de los precios y los salarios monetarios, el producto nacional bruto aumentará en términos monetarios, pero no en términos reales. Este análisis, presentado aquí en la forma más sencilla posible, ha sido una gran contribución para la política económica, como podemos ver por medio del estudio más casual de, digamos, las dos décadas «pre keynesianas» que siguieron a la Primera Guerra Mundial. Hubo un paro generalizado incluso en los años veinte, y la Gran Depresión de los años treinta, que condujo directamente a la subida al poder de Hitler y a la Segunda Guerra Mundial. En contraste, las dos décadas y media siguientes al final de la Segunda Guerra Mundial han sido mucho más afortumanadas, al menos desde el punto de vista de la política económica, porque no ha habido ninguna gran depresión. 

Los problemas de las evaluaciones de donaciones

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *