
Los gastos del gobierno civil están, por supuesto, más íntimamente relacionados con los sucesos interiores, pero de nuevo en formas que, generalmente, reflejan la «realidad política» más que la económica. El crecimiento del estado benefactor en virtualmente todas las partes del mundo, y el aumento de los gastos públicos para servicios sociales y para la redistribución de la renta, reflejan cambios en la filosofía política más que en las presiones que surgen directamente de la economía. La única forma de gasto público que está íntimamente relacionada con los sucesos de la economía es el gasto anti cíclico que se realiza por el desarrollo del paro o la inflación. Quizás el elemento más significativo de la economía de donaciones públicas es el déficit o superávit presupuestarios, en vez del gasto público total. Si el Estado tiene un déficit, esto representa una transferencia unidireccional directa de dinero desde el Estado a su pueblo, y un aumento directo de los activos líquidos de las personas y organizaciones privadas aproximadamente en la misma cantidad del déficit. Esto es, si el Estado toma 100.000.000 de dólares en un período determinado y paga 110.000.000 de dólares, habrá10.000.000 de dólares más de stock de dinero en posesión del sector privado, si no hay creación o destrucción de dinero en otro lugar del sistema. Otro impacto del Estado se deja sentir a través de la división de sus pagos totales en donaciones, o transferencias simples, y compras. Por ejemplo, en 1970, en Estados Unidos, las compras del sector público representaron aproximadamente un 22 por 100 del producto nacional bruto, mientras que los pagos totales del sector público sumaron más del 29 por 100. La diferencia son las donaciones directas del Estado al sector privado. La G de la ecuación 3d son las compras del sector público, esto es, la absorción del producto por el Estado. Las transferencias del sector público no se encuentran explícitamente en estas ecuaciones, pero tendrán un efecto profundo, tanto sobre la función de consumo como sobre la de inversión (3b 6 3c) y, por consiguiente, tendrán un efecto indirecto importante sobre la posición de equilibrio del sistema de la renta nacional.
La cuestión final es si el elemento de donaciones de la economía, reconocido explícitamente, puede arrojar alguna luz sobre los dos problemas no resueltos de la economía del intercambio mencionados anteriormente. Necesita trabajarse mucho más antes de que pueda darse una respuesta definitiva a esta cuestión. No obstante, una respuesta tentativa puede ser posible aquí. Observamos un conjunto dado de precios y salarios monetarios y nos preguntamos primero, ¿qué tipo de tensiones crea este conjunto en el sistema? En primer lugar, crea las que podrían llamarse «tensiones de la relación de intercambio». Con cualquier sistema dado de precios y salarios monetarios, algunas personas se sentirán muy insatisfechas, algunas se sentirán moderadamente insatisfechas y algunas se sentirán satisfechas con su relación de intercambio existente; esto es, con lo que obtienen por unidad de lo que dan. Por supuesto, la relación de intercambio de cada individuo, sector y organización depende del conjunto total de precios y salarios monetarios. La magnitud de la tensión puede depender de la historia del sistema. Es probable que una conciencia de relaciones de intercambio decrecientes produzca mayor tensión que una relación de intercambio constante o creciente. Consecuentemente, las presiones para el cambio tenderán a surgir de aquellas personas y sectores de la sociedad que son conscientes de una relación de intercambio insatisfactoria o en descenso o ambas cosas.
