Las variables del argumento de la función de bienestar en las donaciones

Otro aspecto significativo del «problema de cuál es el punto óptimo» surge a causa de las complejas interrelaciones entre las variables del argumento de la función de bienestar. En realidad, es muy rara que se pueda alterar una de las variables del universo complejo sin cambiar otras al mismo tiempo. Un economista diría que todas las cosas son productos conjuntos. Esto es, si aumentamos A, nos vamos a encontrar con que podemos aumentar B, podemos disminuir C, y así sucesivamente. En cualquier punto a la izquierda de M, A es un bien y un incremento de A aumenta el bienestar. En los últimos años, hemos llegado a ser especialmente conscientes del hecho de que estos productos conjuntos incluyen tanto bienes como males y que. a menudo, es muy difícil incrementar un bien sin incrementar al mismo tiempo un mal. En realidad, ésta es la esencia del problema del medio ambiente, en lo que se refiere a la contaminación y a su extinción. 

Se produce contaminación, que es el aumento de algo que consideramos ampliamente como un mal, no porque haya personas malvadas a las que les gusta contaminar las cosas, sino porque un aumento de A, que es bueno, también produce un aumento de B, que es malo, y puede conducir a una disminución de C, que también es un bien. Así, la producción de energía eléctrica, que es evidentemente un bien, también produce un aumento del humo y la contaminación atmosférica, que es malo. También tiene como resultado una disminución de las reservas de combustibles fósiles, que es la disminución de un bien, de forma que al hacer una evaluación total tenemos que tener en cuenta los efectos de todos estos cambios sobre W. No sólo es difícil llegar a conocer cuáles son las verdaderas funciones de producción interna, de forma que sepamos qué males se producen con qué bienes, sino que a menudo también es difícil evaluar estas cosas con respecto al bienestar.

El viejo y ya famoso principio económico de la «utilidad marginal decreciente» puede ampliarse para ilustrar algunos de estos problemas. Lógicamente, este principio es muy parecido al de la media aristotélica, ya que postula una relación entre una variable cualquiera del universo y el índice de bienestar W, donde medimos la variable A horizontalmente y el bienestar verticalmente. El «bienestar marginal». concepto que corresponde al de utilidad marginal, es la pendiente o inclinación de esta curva en un punto cualquiera; es la cantidad en que aumenta W por un aumento unitario de A. Es positivo hacia la derecha de N, Negativo hacia la izquierda de N y cero en N, donde el índice de bienestar W alcanza su máximo. 

Consecuentemente, cuando nos preguntamos «¿es bueno o malo un incremento en A?», tendremos también que tener en cuenta que al incrementar A se incrementa B y C disminuye, y esos efectos han de ser evaluados. En cualquier punto a la derecha de M, sin embargo, A es un mal y un aumento de A hace disminuir el bienestar. La posición del punto M, por supuesto, difiere grandemente cuando usamos variables diferentes, pero la forma general de la relación es extremadamente normal. Una conclusión muy importante de este análisis es que es más probable que las cosas sean buenas cuando tenemos poco de ellas y que sean malas cuando tenemos mucho. Esta es la razón por la que, por ejemplo, los países pobres y las personas pobres están dispuestos a soportar una gran cantidad de contaminación. Como solían decir en Lancanshire, «Donde hay basura, hay dinero». 

Si no hay mucho «dinero» esto es, bienes reales, un aumento de los bienes será valorado muy altamente; y un aumento de los males que llevan consigo puede no valorarse lo suficiente como para contrarrestar el valor del aumento de los bienes. Una descripción general cualquiera de una función que incluya todo el universo en su argumento es, por supuesto, absurda. No obstante, ha habido intentos de delinear ciertos segmentos o porciones de la función de bienestar que pueden resultar muy útiles. Debemos subrayar que la función de bienestar no es una abstracción vaga. Es algo con lo que nos encontramos en casi todos los momentos de nuestras vidas toda decisión, todo acto, está basado en algún tipo de evaluación de sus consecuencias, según nuestra propia función de bienestar. Aunque la llamada «teoría del comportamiento maximizador», de la que los economistas están muy orgullosos, formalmente no pueda decir mucho más que «todo el mundo hace lo que piensa que es mejor en ese momento», al menos destaca el principio de que todo comportamiento implica una evaluación de los futuros alternativos. Si se puede poner algún tipo de contenido descriptivo en la evaluación o en la función de bienestar, el análisis puede incorporar una buena cantidad de contenido e incluso puede ser de ayuda para clarificar las decisiones reales.

Las situaciones evaluativas en las donaciones

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *