LA ECONOMIA DE LAS DONACIONES IMPLICITAS

Una de las cuestiones más difíciles e interesantes de la teoría de la economía de las donaciones es el tratamiento de las donaciones implícitas. Las donaciones implícitas pueden ser definidas como las redistribuciones de renta o riqueza que tienen lugar como resultado de cambios o manipulaciones estructurales en el conjunto de precios y salarios, las licencias, las prohibiciones, la oportunidad o limitación de acceso; son cualquier cosa que no sea una donación directa y explícita pero que aun así produce redistribuciones económicas. Existen muchos ejemplos de este fenómeno, y no podemos hacer más que delinear unos pocos de ellos. 

EI gran problema al definir las donaciones implícitas es que el concepto siempre implica alguna norma o punto de referencia en la distribución de la renta o la riqueza, las divergencias con respecto a la cual constituyen la estructura de las donaciones implícitas. Ni siquiera está claro en casos concretos si nos estamos refiriendo a la riqueza, a la renta o al bienestar económico. Si tomamos el bienestar como la forma más general, entonces, si bajo la distribución que se considera normal, el individuo i tiene un bienestar económico de Xi, y si después de algún cambio estructural en los precios, los monopolios, las licencias, los contingentes, o cualquier cosa que modifique la distribución, el individuo tiene un bienestar de Yi, entonces la donación implícita para él es (Yi – Xi). Por supuesto, ésta puede ser una donación positiva, si experimenta un aumento de bienestar, o negativa, si experimenta una disminución. El estudio empírico de la economía de donaciones implícitas es difícil en ambos extremos, porque a menudo es difícil llegar a un acuerdo sobre la norma con la cual deben medirse las divergencias, y frecuentemente también es muy difícil estimar los efectos reales de un cambio particular cualquiera sobre la distribución del bienestar económico. El fenómeno de la donación implícita es un fenómeno real y, sin importar cuáles sean las dificultades, no podemos dejar de estudiarlo, sin olvidar un aspecto importante del mundo real.

El problema se hace aún más difícil cuando intentamos tener en cuenta la dinámica del sistema y de la distribución a lo largo del tiempo. La economía de donaciones tiene una cualidad de «inversión», en el sentido de que las donaciones de un período pueden tener un impacto sobre las donaciones del período siguiente y de los posteriores. No es posible aprehender bien ni la estructura de donaciones ni las distribuciones de bienestar en un momento del tiempo, o en un corto período de tiempo, sin tener en cuenta su impacto sobre el futuro. A modo de ejemplo muy sencillo de este problema, supóngase que tenemos una sociedad en la que todo el mundo tiene la misma estructura total de renta en su vida, de forma que a lo largo de toda la experiencia vitarlas rentas fueran exactamente iguales, pero en la que la renta aumenta a lo largo de la vida, de forma que todo el mundo es pobre cuando joven y rico cuando viejo. La distribución de la renta medida por medios convencionales tales como la curva de Lorenz o el índice de Gini 1 parecería desigual, pero, de hecho, la sociedad sería totalmente igualitaria. Cualquier distribución de la renta en un año dado tiene, por tanto, que rectificarse teniendo en cuenta la renta pasada y futura esperada de cada parte, ajuste que casi siempre tendrá el efecto de disminuir el grado de desigualdad.

La transferencia de renta entre grupos de edad, por ejemplo, desde los de edad media a los jóvenes y a los viejos es, por supuesto, parte de la economía de donaciones. Tenemos que considerar una cierta cantidad de esta transferencia como normal, aunque es probable que haya un amplio desacuerdo sobre cuál debe ser la norma. Es más, podemos suponer que si las instituciones de la sociedad: legales, consuetudinarias, etc., distorsionan esta distribución sacándola de la norma, existe entonces un sistema de donaciones implícitas. Por ejemplo, si los presupuestos militares crecientes resultan en una disminución de los gastos en educación hasta el punto de que la generación joven está inadecuadamente formada para participar en el mundo que le dejan sus mayores, podemos considerar esta transferencia como una donación implícita, de los jóvenes a los de edad media. Los problemas conceptuales implícitos aquí son bastante difíciles, aunque ineludibles, y algunas veces deberán ser resueltos por medio de decisiones algo arbitrarias sobre lo que constituye la norma. Es probable que nos encontremos con normas diferentes para fines diferentes, y aunque esto es desorganizado, el mundo real también lo es, no debiendo organizarse en interés de un excesivo celo por lo intelectual. Estos principios quizá se aclaren más cuando examinemos casos concretos.

El primer ejemplo de donaciones implícitas es el monopolio. Los economistas han reconocido desde hace tiempo que el monopolio distorsiona la distribución de la renta en favor del monopolista y puede, por tanto, ser considerado como una donación implícita a su favor procedente de sus clientes actuales o potenciales, quienes han de pagar precios más altos por la mercancía monopolizada. Aquí, una estructura de precios competitivos es considerada como norma, que también se identifica generalmente con la estructura de costes de oportunidad.

Instrumentos para aumentar o disminuir la demanda agregada. 

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