
La Nasa , National Geographic y Lindblad Expeditions impulsan el trabajo a contrarreloj de Zaira Forman, una artista que con su arte capta la voz agónica de los glaciares. Gracias a su apoyo económico,Forman, surtida con sus carbonillas y pasteles, puede viajar hasta los confines helados para retratar con perfección milimétrica a estos colosos que sucumben ante el calentamiento global. Una obra majestuosa y única de una artista ambiental que lanza al mundo un apremiante pedido de conciencia y socorro.
“Como artista ambiental, siempre, a través de mi trabajo he buscado ser nexo de comunicación entre la naturaleza y las personas. Busco hacer visible lo invisible: esa conexión emocional profunda que existe con estos colosos de hielo, majestuosos pero tan frágiles y vulnerables al mismo tiempo” lanza Zaira señalando uno de sus trabajos.
Contemplar cualquiera de sus cuadros, realizados solo con carbonilla y algunos pocos tonos en la gama del pastel, es similar a estar frente a un glaciar. A escala monumental, las figuras del hielo dejan sentir toda la fuerza y el frío de su presencia real.
La conexión de Zaira con los glaciares es asombrosa. Su poder para recrearlos es tan exacto que es difícil distinguir su obra de una fotografía ampliada. “Para poder plasmar el escenario natural , sublime y en extremo vulnerable como el que regalan las regiones polares, trabajo en base a fotografías ampliadas . En ellas, los diseños del hielo craquelado, su caprichosa geometría y los diferentes matices de colores en las gamas del azul que se aprecian, son un recorrido vital, la huella que da fiel testimonio de la presión del cambio climático y del paso del tiempo .
En misión artística con científicos de la NASA
La NASA, convocó a Zaira Forman para ser parte de la misión aérea que durante 2016 y 2017, tenía como meta registrar el avance del cambio climático en las regiones polares. Para los científicos, el ojo de Zaira era imprescindible para captar,desde la perspectiva del arte, cómo tenía lugar este acelerado cambio del paisaje helado. El sentido profundo, para la NASA,que justificaba la presencia de la artista en jornadas de vuelo de 12 horas sobre los glaciares , era que luego, Zaira pudiera transmitir al mundo este flagelo silencioso .
El colapso de los glaciares es un hecho que se da en los confines del mundo, lejos de las ciudades y, para los expertos y estudiosos de estos ecosistemas, su pérdida es algo que debería dolerle al mundo. Por ello, el arte y el talento de una artista con una conexión increíble con este entorno mágico como es el de Zaira, es una herramienta imprescindible para despertar al mundo. Para la NASA, la precisión del arte de Forman puede ser más potente y eficaz, que un simple informe científico cargado de datos y estadísticas.
“Agradezco a la NASA la oportunidad que me ha dado de conocer desde el aire a los glaciares. Este viaje ha sido una odisea, una oportunidad única que me ha dado una nueva perspectiva de este entorno natural que tanto amo y sobre el cual he desarrollado todo mi trabajo como artista . Las 95 horas de vuelo sobre el paisaje polar me han enriquecido como artista y han acrecentado en mí, el sentido de la responsabilidad que tengo como artista ambiental” relata la jóven artista al repasar su experiencia. “ Mi deseo es que mis dibujos, mis lienzos, sean un trampolín para que muchos descubran la belleza y la complejidad de estos confines, con los cuales somos una unidad” agregó Forman.
Glaciares en pantalla completa
La artista, de 42 años, ha pasado poco más de una década visitando y conociendo en profundidad las regiones polares. Allí, dedicó tiempo y esfuerzo en la documentación de cada paisaje, de los matices del cielo, de las aves que lo surcaron y, también, de cada detalle que pudo percibir en los bloques de hielo. Porque como afirmó la artista, “el hielo tiene su personalidad, el conjunto es un todo que habla, aún en medio del silencio como un gran telón de fondo”.
Sus momentos preferidos, cuenta , dice que alternaron entre la contemplación de los bloques de hielo y el momento del descanso, cuando al llegar a la base, podía repasar la jornada y dedicar un tiempo a esbozar ideas y a dibujar bosquejos de futuros trabajos. “Al final de la jornada dedicaba un momento especial para conectar con lo vivido en el día con los glaciares .Antes de dormir, podía sacar con tranquilidad mis carbonillas y los colores pasteles para crear bocetos de futuros retratos hiperrealistas de los grandes bloques de hielo que me había impactado en la jornada. Mi ilusión era la misma que aún conservo hoy, al momento de realizar cada una de mis obras: que la gente pueda apreciar la belleza de estos colosos que se derriten. Mi ilusión, es que al conectar con ellos y su belleza,la gente despierte y puedan salvarlos”cerró la artista.
