Juguetes de madera en forma de animales, coches y bloques apilables

Las donaciones de ACNUR hoy,  se traducen en familias de refugiados empoderadas

Healthy wooden toys for kids, offering a safe and eco-friendly play option while encouraging creativity and learning.

Moy, es una migrante que luego de huir de Venezuela, logró fundar su propio emprendimiento : Lúdicos Ecológicos. Esto fue posible gracias a los programas de la Agencia de Naciones Unidas para Refugiados que,  con sus donaciones  estratégicas le permitió dar curso a su  proyecto de juguetes realizados a partir de madera reforestada.

Fundada  en 1640, Nuestra Señora Santa Maria de la Candelaria de Capiatá  o Capiatá a secas, es el nuevo hogar de Moy y su familia en Paraguay.  Tras abandonar su patria ,  en esta tranquila ciudad del suroeste paraguayo que cuenta con 240 mil habitantes ,  Moy sintió ganas de recomenzar. Las secuelas traumáticas que deja la violencia, la falta de atención sanitaria, el caos político y las penurias económicas no son fáciles de sortear , de olvidar, pero en Paraguay, el horizonte para Moy y su familia  volvió a brillar.  A través de su emprendimiento, un taller donde fabrica juguetes sustentables bajo la línea Montessori, y  gracias a la invaluable ayuda de ACNUR, Moy convierte hoy su nueva fuente de ingresos en una experiencia creativa integradora y motivadora

“Uno nunca piensa en dejar su tierra natal, en irse de su país”, relata Moy con pesar. Lo cierto, es que ella junto a su esposo debieron recorrer,  para ponerse a salvo,  un trayecto que les resultó infinito..  Despedirse de la belleza de tu tierra, dice, es dejar parte de uno, morir un poco y para la familia, fue poner en pausa infinita momentos únicos que disfrutaban compartir como  los paseos a la Cascada del Ángel. Este salto imponente y bello, es el más alto del planeta: un hilo de agua que se desprende de un alto peñasco y cae mil metros, en un recorrido que  deja sin aliento a quien lo contempla, y que la familia hoy añora volver a ver

Sin embargo, la situación era apremiante: “Poder brindarle a mis hijos un futuro mejor, que puedan salir a la calle y no morir en el sinsentido de  la violencia. Tener a mis hijos hoy, creciendo en la paz del hogar y de un país es lo más importante ”. Con estos conceptos, Moy expresa las razones que la impulsaron a correr grandes riesgos, dejar Venezuela y comenzar desde cero. Afirma que en el presente, tanto ella como su familia se sienten seguras. Y desde esa paz y tranquilidad, conquistadas con valentía,  encontró una veta por donde abrirse a lo nuevo y  reconstruir su vida. Además, es tanto el agradecimiento que siente, que por ello buscó un espacio para devolver y contribuir efectivamente  con la comunidad que le dio cobijo.

Donativos claves de ACNUR para dar inicio a nuevos rumbos 

Gracias al apoyo técnico que la agencia social de ACNUR brindó a Moy y a su  familia en Paraguay , pudieron dar el salto salvador  y lanzar su emprendimiento. En Lúdicos Ecológicos , comenzaron realizando  pequeñas figuras de madera de  animales icónicos de Venezuela , y ya instalados  en Paraguay investigaron para incorporar a las especies locales más representativas del país. Con el tiempo, la gente comenzó a pedirles imágenes religiosas  — “Por favor, te encargo una Virgencita  de Caacupé o por favor,  quisiera una  Virgencita de la Rosa Mística”, le pedían sus vecinos— . También, sumaron rompecabezas didácticos y juegos para niños bajo el lineamiento Montessori. Piezas cuyo diseño es clave para estimular la motricidad gruesa y fina en la infancia, o para alcanzar el equilibrio. Incluso, investigando, Moy desarrolló un método didáctico innovador para enseñar a leer por sílabas. Y asegura: “Con mi sistema aprenden sí o sí”, y sonríe. 

Pero los inicios,no fueron fáciles : “Dormíamos con la familia y trabajábamos en el mismo galpón. Mi hija empezó a tener  problemas respiratorios. El médico de cabecera nos dijo claramente que de no cambiar la situación habitacional, el problema podría empeorar ”, cuenta. Por ello tocar las puertas de la Organización Semillas para la Democracia, nos permitió dar un primer paso,una solución importante pero provisoria. Tiempo más tarde,  por su emprendimiento, llegaría un premio clave.  Otorgado por la Escuela de Emprendedoras Migrantes y Refugiadas , la familia  logró montar un taller definitivo, contar con más  herramientas de trabajo y aumentar su stock. 

Pero el impacto del trabajo de Moy, hoy  trasciende su taller. Su casa, relata, “siempre tiene las puertas abiertas”. Allí dio cobijo y orientó a muchos otros  migrantes y refugiados  para hacer contacto con vías de ayuda efectiva como Semillas. Además, hoy brinda clases de lectura, acompaña procesos educativos integrales y es la líder  de un grupo de WhatsApp con más de 400 emprendedores de la ciudad. “En este espacio de WhatsApp, se busca contribuir  a que se genere un circuito que tiene como fin poner en movimiento la economía circular”, dice. Este espacio es central y valioso para aquellas personas que no saben vender online”. Hoy historias como la de Moy y su familia,  se alzan como ejemplo de resiliencia y son testigos de los que , en gran medida,se puede lograr gracias al apoyo de las donaciones impulsadas por los programas de ACNUR.

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