
El Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) lleva adelante programas de desarrollo y fortalecimiento de poblados rurales. Una labor para el estímulo de las comunidades agrícolas del planeta en pos de hacerlas artífices de lucha frente a los actuales desafíos del clima.
El pueblo de Khampan, al igual que el 80% de sus vecinos pobres de la República Democrática Popular de Lao, vive de la agricultura,de los productos que regala la tierra. Una economía de mera subsistencia, pero en crecimiento. Situado en el nordeste del país , este pueblo es famoso por sus ríos caudalosos e intrépidos, ideales para surcar en kayak, pero también, destaca por su incipiente y prometedora producción agrícola. Entre los productos más notables de Khampán, se encuentran las vibrantes y sabrosas cebollas de verdeo , también conocidas como cebolletas, un ingrediente esencial para sazonar los alimentos que se elaboran en las cocinas del país.
Sin embargo, el cambio climático ha impactado con fuerza en las tierras de Khampan: los ciclos de lluvia se han alterado y menguado , y los campesinos, han experimentado esa desazón que produce la amargura de ver a sus cultivos agónicos hasta el punto de fenecer por la falta de agua. La nueva realidad de la falta de agua, los ha puesto a prueba pero lejos de vencerlos, los ha hecho más fuertes y resilientes.
Sao (estrella) es una joven campesina que junto a su marido, viven de su pequeña producción de cebolletas. En su mano, muestra un tallo largo y verde, firme y fresco, que al partirlo, muestra la blanca iridiscencia de los aros de la cebolla y el aroma típico del verdeo se deja sentir. Sao, sonríe al contemplar sus brotes verdes y maduros pero tiempo atrás dice, la pasó muy mal : “La tierra de repente se secó, los campos se apagaron por completo, el sol lo arrasó todo”, cuenta haciendo un balance de los tiempos que con su marido dejaron atrás. Pero, esto fue en los tiempos antes de que lo que llaman el “gran milagro”aconteciera.
Nuevos brotes verdes
Para todos los campesinos pobres de Laos, los “milagros” tienen nombre y apellido, rostros concretos como los de los técnicos del programa con el que FIDA asistió a los agricultores de Khampa. Un programa que al momento, está mostrando -y con mucho éxito- que cuando se aplica un poco de tecnología de vanguardia a los métodos de cultivo convencionales es posible obtener una cosecha exitosa, pródiga y abundante.
La ayuda concreta se tradujo en la abultada suma hecha posible a través de donativos que alcanzó los casi 16 millones de kip (unos 780 dólares EE.UU.) . Un monto que las familias de agricultores recibieron en el marco del Proyecto de Asociaciones para Sistemas de Riego y Comercialización de la Agricultura en Pequeña Escala, del FIDA. Un monto que los campesinos de Khampan , gracias al asesoramiento técnico invirtieron en la adquisición de un sistema de abastecimiento de agua innovador. Este equipo moderno, que es alimentado en su totalidad por energía solar, ya ha permitido la ampliación de la superficie de cultivo de la familia de Sao. De 0,25 hectáreas de cultivo han podido crecer a 0,40 hectáreas. Un logro si se tiene en cuenta que la agricultura de la familia es apenas de “subsistencia”
El sistema de abastecimiento solar, le ha cambiado radicalmente la vida a los cultivos y le ha devuelto la cuota de necesaria esperanza para continuar el camino a Sao y su marido dado que este recurso, ha mejorado sobremanera la calidad de sus cosechas.
Tan solo queremos vivir de “ lo nuestro”
Sao se siente orgullosa de su fuerza de voluntad, de su empeño por buscar soluciones, capacitarse y persistir. “Tan sólo deseamos vivir de lo nuestro, y no tener que migrar”, reclama con un dejo de preocupación en sus ojos. Pero, la realidad, le presenta hoy un panorama diferente, en respuesta a su esfuerzo: las cebollitas de verdeo crecen con rapidez. La familia de Sao, hoy las cosecha con intervalos de 45 días y las vende a un comerciante o intermediario que las lleva a los mercados de la capital del país, Vientián.
Sao se siente afortunada, en el presente, los ingresos le alcanzan hasta para reinvertir en su incipiente plantación y ahorrar un poco para el futuro. “ Gracias a la invaluable ayuda de FIFA, a través del Proyecto de Asociaciones para Sistemas de Riego y Comercialización de la Agricultura, mi vida y la de mi familia se han transformado por completo”, afirma. “Ahora tengo planes de crecer ,de expandir los cultivos y de darle un buen uso a los ahorros familiares”
