
Soler fue una pieza clave, imprescindible en la vida de un entonces pobre e ignoto pintor veinteañero llamado Pablo Picasso. Durante su estancia en Barcelona, gracias a la ayuda de Soler, quien le brindaba abrigo y comida, Picasso pintaría la obra más importante del llamado “período azul” picassiano. Esta obra tiene a la familia del sastre como protagonista y se gestó entre fuertes y persistentes penurias económicas, situación que Picasso superó gracias a su amigo sastre.
En Barcelona, durante el verano de 1903, un jovenzuelo llamado Pablo Picasso, pasaba sus tardes abocado en la tarea de retratar a la familia que por ese entonces le daba abrigo,cobijo y alimentos : la familia del sastre Soler. Entre pinceladas luminosas, daba a luz una idea original, un cuadro tríptico, que dejaba vislumbrar una escena campestre, tranquila y quizás bucólica donde los protagonistas disfrutaban de un pic nic familiar. Seguro de su talento, el jóven pintor, intuía que su obra podría ser de algún valor en el futuro, y por ello, poder compensar a su benefactor por los favores y atenciones recibidas. Pero quizás, lo que el pintor nunca imaginó en ese entonces, es que estaba gestando la obra más importante que representaría la esencia de su “período azul” (1901-1904). Un tiempo marcado por la melancolía y la tristeza -además de las penurias económicas-, y por la búsqueda de su identidad como pintor.
La familia Soler, obra conocida también como Le Dèjeuneur sur , es un óleo sobre tela (150 x 200 cm) que se inscribe en la centralidad del “Período azul” del artista. La particularidad de esta obra de gran formato , que luego se dispersaría por tres museos de Europa, es que se trata de un tríptico. Esto implica que se encuentran unidas por una unidad de sentido pero en sí, son tres obras pictóricas diferentes, que dan como resultado una obra maestra.
El tríptico que tiene como protagonista a los miembros de la familia del sastre Soler se compone de un cuadro central y dos cuadros laterales, dedicados cada uno de ellos al padre y la madre Soler, de modo respectivo.
Arte a cambio de bonitos chalecos
El sastre Benet Soler Vidal (1874-1945), era un pequeño burgués que tenía un pasar holgado y su pasión era el disfrute de una vida de placeres simples en la Barcelona de principios del siglo XX . Apodado Retalls (recortes o retazos ), fue muy amigo y el gran benefactor del joven veinteañero de férrea vocación que era por aquel entonces Pablo Picasso. Por aquellos días, Picasso era un jóven idealista y pobre, que en su alma cargaba sueños de convertirse en el más grande pintor del siglo. Soler era un sastre culto y próspero al que le gustaba ser tenido como el mecenas de artistas y noveles literatos. Su persona gozaba de gran respeto y estima dentro los círculos intelectuales y artísticos de la Barcelona de aquellos años y sobre todo , en en la cervecería local donde el círculo modernista que frecuentaba Picasso se reunía al caer el sol. Un lugar donde las ideas de vanguardia , el debate y el aguafuerte corrían a la velocidad acelerada de los tiempos, un mundo que se debatía entre dos alas irreconciliables : el capitalismo y el comunismo.
La sastrería de Soler estaba ubicada en una zona distinguida y próspera de la ciudad , sobre la legendaria Avenida Puerta del Ángel de Barcelona. Un lugar que destaca por su fuerte impronta parisina donde abundan las farolas, las calles empedradas y los edificios estilo art nouveau con sus típicas buhardillas. Allí, el jóven Picasso solía intercambiar con su amigo sastre, pinturas por coquetas prendas de vestir. Un trato que creía justo , dado que vestirse bien era esencial para causar buena impresión en el mundo bohemio de la vanguardia y, a la vez, enfrentar con optimismo los tiempos estrechos. Por otro lado, así fue como el fluído intercambio o “trueque” entre Picasso y el sastre Soler, convirtió a éste último en uno de los catalanes que más obras de Picasso llegó a acumular. La mala noticia de esta historia de mecenazgo, es que la gran generosidad de Soler, no vino acompañada en su caso, de un olfato artístico capaz de advertirle de modo subrepticio de no deshacerse de las obras. Algo que Soler hizo de modo sistemático, en los años siguientes de su amistad con Picasso impulsado por su esposa.
El jóven Picasso retrató con gran arte a la familia Soler. Una familia a la que llegó a apreciar de modo entrañable. En la obra se observa al sastre Soler, a su esposa,Doña Montserrat y a sus cuatro hijos pequeños: Antoñita, Mercè,Carles y Montserrat junto al perro de la familia . La obra fue vendida por el matrimonio en 1913 al marchante alemán Kahnweiler. Posteriormente, fue adquirida por el Museo de Colonia (Alemania). En la actualidad, el cuadro más importante del período azul, “La familia Soler” pertenece al Musèe d’Art Moderne de Lieja, Bélgica, donde puede ser visitado y disfrutado por el público.
