Andrew Rogers,  reflejo esperanzador de la importancia de donar fondos a artistas  del medio ambiente.

La donación de dinero, recursos y tiempo en pos del noble -y urgente- objetivo de procurar la salvaguarda del medioambiente, es el eje de la acción de la filantropía ambiental.  Un conjunto de acciones que abarca desde la donación de fondos a artistas y organizaciones ambientales hasta la implementación de prácticas y programas  sostenibles en hogares y empresas. Como el trabajo de Andrew Rogers, el arte ambiental nos hace reflexionar de cara  a las consecuencias que nuestros actos imprimen sobre el planeta. Hoy te invitamos a conocer su lucha. 

Andrew Rogers, como escultor ambiental,  se animó a soñar en grande. De hecho, los límites de la Tierra le quedaron cortos para su vastísima producción  artística  que adhiere un estilo que cada vez va cobrando mayor fuerza y potencia como herramienta  de cuidado ambiental. Como experto del ‘Land Art’ a escala satelital, las obras que realiza este  escultor australiano son visibles desde el espacio. De hecho,su arte, sus esculturas pueden ser captadas por el ojo de una cámara satelital a más de 500 km de distancia de la tierra. 

En esta experiencia, Rogers ha cimentado su misión de vida,  que busca impulsar la  valoración de cada uno de  los recursos naturales, un tesoro que en la actualidad se desvanece poco a poco por el cambio climático. Por ello, Rogers con su arte  invita no solo a la reflexión sino a poner de forma urgente las manos y el corazón en la tarea  de la  reconstrucción medioambiental.

Andrew Rogers vive su arte desde lo más hondo de sí. Dice, que siempre sintió admiración y  pasión por la contemplación silenciosa de la naturaleza. Por ello, cuando inició su camino como escultor, tuvo particular cuidado en que cada pieza pudiera alcanzar  todo su potencial expresivo, tal como ocurre en el mundo natural . Así, en un momento que define como “revelador” descubrió también que cada paisaje podía convertirse en un gran lienzo y,  cada elemento ubicado artísticamente en él, en una pincelada. Así, este artista ambiental daba inicio  a su viaje personal o misión como escultor de la corriente bautizada por la contemporaneidad como “LAND ART”, y su meta: proteger las bellezas naturales en el mundo.  

El arte requiere de fuertes donaciones para poder expresarse

Ser un escultor a escala espacial tiene sus grandes dificultades y desafíos. Por ejemplo, todo lo relativo al diseño de cada uno de los proyectos de escultura. Bocetos que requieren complejas tramas en cada fase de  desarrollo que se inician , nada más ni nada menos,con la  tarea -maravillosa y titánica- de un  mapeo satelital  de cada espacio a intervenir.  

Para ello,  el equipo técnico con el que trabaja Rogers,  se da a la tarea de  capturar imágenes desde el cielo a una altura imposible. Las fotos requieren contar como mínimo, una distancia de 500 km de la Tierra, instancia que a este escultor del arte imposible y espacial, le hace tener una primera visión estimativa  de su futura  obra. 

Rogers cuenta que para asegurarse de que cada pieza esté ubicada en el lugar correcto,el camino es largo y quizás, dice ,un poco tortuoso. Miles y miles de tomas satelitales deben ser estudiadas en profundidad, proceso que para el artista es clave para el armado de cada pieza como si fuera un puzzle gigantesco. Un derrotero en donde cuenta, se va desplegando su creatividad y la intuición de artista le indica dónde debe ir cada pieza para dar con el efecto deseado. Así, cuando cree que la obra ya podría concebirse como “terminada”, es la hora de tomar nuevas fotografías satelitales para registrar para la inmortalidad, las imágenes de las mega esculturas, que luego darán vuelta al mundo. 

El tiempo como cocreador de un arte a escala imposible

El tiempo es también parte del proceso creativo en la obra de un artista ambiental. De hecho, con su aporte clave,  desintegrará de modo natural la obra que Rogers ha esculpido sobre el lienzo de la naturaleza.  Así cada elemento que le dio vida a cada escultura , puede fundirse  nuevamente con el entorno de un modo armónico. Pero, algunos detalles serán testigos permanentes de esta forma de creación única del movimiento del Land Art, dado que por el gran tamaño que poseen,muchas piezas  permanecerán por muchos años, o siglos intactas en el mismo lugar.  

Un ejemplo de esta labor artística  única que permanecerá  visible desde el espacio por tiempo indeterminado, es la escultura que Rogers ha bautizado Sacred, (Sagrado) , realizada en República de  Eslovaquia en el año 2008.  Allí, sobre el lienzo natural – una extensa llanura próxima  al castillo medieval de Spissky- Rogers esculpió  la figura abstracta de un caballo monumental a partir de piezas de mármol de travertino blanco. También,  otro ejemplo de su estilo rupturista y a escala imposible ,  es su escultura  ‘Knot’ (Nudo) ,levantada en  la ciudad de Pokhara,una obra  construída de modo íntegro a partir de las montañas de Nepal y que contó con la entusiasta colaboración de los lugareños nepaleses.

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