Acción contra el Hambre llega a Guatemala para hacer la diferencia

La sequía causada por  “El Niño”, ha sido letal para Guatemala  durante los pasados cuatro años, así como las  cuantiosas pérdidas por los fracasos de los cultivos  del café y la disminución de la   producción agrícola en general. La mayoría de los pequeños agricultores lo han perdido todo o casi todo . Con un porcentaje que va entre el  75% y el 100% de cultivos perdidos, la nutrición de las poblaciones vulnerables se ha deteriorado de modo grave. Gracias a las donaciones y programas de Acción Contra el Hambre hoy se abre una luz de esperanza.  

María Dominguez, (57)  es como su tierra: resiliente, intensa,  esperanzada. Por ello, vive confiada en el futuro,y resiste de pie y trabajando como desde que tiene uso de razón, en el poblado de El Guayabo, lugar donde nació y creció. Este enclave de temperaturas imposibles  en el corazón del suelo  guatemalteco hoy padece como ningún otro la crudeza del clima . Este lugar integra la franja que recibe el nombre de Corredor Seco , un arco geográfico donde el sol impacta letal y  arde implacable quebrando aún más la ya castigada tierra. Esto ocurre de modo más intenso entre los meses que van de abril a agosto, motivo por el cual los más humildes y valientes brotes que se animan a asomar, mueren antes de florecer por la falta de agua . Las lluvias brillan por su ausencia y con suerte,  volverán a aparecer cuando llegue agosto.  El hambre estacional  ha llegado y reinará con brazo de plomo  durante los próximos cinco meses como amo y señor absoluto. 

Esta realidad es la que viven ciertos enclaves que, más que otros en América Latina,  reflejan con agudeza lo que sobrevendrá en un futuro a gran escala. Pero también, en estos enclaves, antes que migrar las personas han optado por hacerse resilientes con la invaluable ayuda de ONG’s tal como la que presta Acción Contra el Hambre.  Una organización que busca asistir y pelear contra las causas y los efectos del hambre allí donde sea necesario. Y donde vive María Dominguez , con sus 8 hijos y nietos esta ayuda es imprescindible.

María Dominguez es una aldeana de cuerpo robusto y  rasgos indígenas. Su vida no ha sido fácil aquí en su tierra. Madre de 10 hijos, perdió a dos por el “mal del hambre” cuando apenas asomaban a la vida  y más tarde, también  perdería a su marido. Sin embargo,no dejó que el infortunio dominara su temple, se mudó a la costa y se empleó para trabajar la caña de azúcar.  Así sacó adelante a sus prole que hoy, de vuelta en sus pagos, la mantienen en lo económico para que descanse y se cuide poco ahora que los años comienzan a hacerse sentir. María, por su parte, sigue tan activa como siempre, cuidando de sus nietos y cocinando para su familia. Algo que teniendo en cuenta el número de integrantes de la mesa familiar es como atender a un batallón. Con una sonrisa presume de su arte culinario:  “Ahora que llegó la estación más dura, mis hijos y nietos comemos lo mismo a diario,nuestras tortillas de maíz. Pero, no es por presumir, porque en mi vida he probado cientos de tortillas y la pura verdad es que yo hago las más ricas” dice divertida, mientras se da a la tarea de lavar y escurrir los granos de maíz. 

Donaciones y ayuda estratégica en meses críticos

La historia de María Dominguez, es un caso testigo de cómo es , de primera mano, la situación de alta vulnerabilidad y precariedad alimentaria que atraviesan aquellas personas que habitan en el Corredor Seco. Por ello, en este enclave se hizo presente  Acción contra el Hambre, para desplegar toda la potenica de sus programas y estrategias para hacer frente de forma efectiva a este temible flagelo en el largo plazo. 

Con una planta estable que cuenta con una organización aceitada y entusiasta de  8.500 trabajadores y alrededor de 600 voluntarios apostados en más 45 países,  atender la urgencia del hambre estacional en Guatemala es para la ONG, una realidad posible. La Red Internacional Acción contra el Hambre desde las sedes de Londres, Madrid, París, Berlín ,Nueva York, Roma y Montreal,  coordina programas de asistencia basado en donaciones  que pivotan en torno a cuatro ejes principales de acción o  intervención puntual o local allí donde se requiera  . Estos ejes clave son : la seguridad alimentaria, la nutrición, la salud y el  agua y  saneamiento.

Un programa de acción integral que es de vital importancia para una Guatemala afectada por graves flagelos sociales.  La falta general de oportunidades educativas,  el narcotráfico, el crímen organizado y el acceso limitado  al saneamiento básico y el agua potable conviven y se agudizan cuando llega  la temporada del hambre estacional al Corredor Seco. Además, los ingresos se encuentran aquí, muy desigualmente distribuidos. Poco más  de la mitad de la población  no puede asegurar la alimentación básica a sus hijos por el nivel paupérrimo de los ingresos.  

Acción contra el Hambre, presta una ayuda vital en un país donde más del 58%  de los niños indígenas poseen distintos grados de desnutrición. Una cifra que no es menos preocupante si se tiene en cuenta a la totalidad de los niños guatemaltecos, donde el 47% presenta la misma problemática. Esto se traduce que, en la práctica, sufren de desnutrición crónica, uno de cada dos niños de una franja etaria de menos  de cinco años. Esta cifra , es  una de las tasas más elevadas de toda la región, en un contexto donde  el acceso a una atención médica básica, es en extremo difícil. Por ello,sostener el plan de donaciones para el Corredor Seco es siempre prioridad en la agenda anual de Acción Contra el Hambre. Un primer paso para continuar con otra serie de iniciativas que involucran la contención y la promoción social para un sector poblacional que busca ser resiliente frente al cambio climático y al contexto  del país.

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