
Bajo el lema del “comercio justo” como bandera, unas 500 mujeres artesanas del pueblo wichí están llegando con sus creaciones a los confines del mundo. Gracias a contar con el apoyo y la guía empresarial adecuada, las artesanías hoy se venden en Japón, Estados Unidos y Europa. Una historia de resiliencia y empuje que , nacida en un enclave marginal de Argentina, merece ser conocida.
Cada producto que elaboran las artesanas de Niwok lleva su impronta firme y decidida: la del monte formoseño que, como ellas, es tan único como irrepetible. La madera de palo santo, oscura y aromática, tallada con meticulosidad por estas mujeres artesanas wichis dio forma a elementos indispensables para la vida cotidiana :ensaladeras, fuentes, cucharas, cuchillos y jaboneras. El hilo rústico hecho a partir de hojas, llamado chaguar se transformó en sus manos, en canastas tejidas tricolor,bolsos , carteras, flores, aros, en chales de hilo anaranjado y en prácticos sobres con un lindo detalle. Cada uno de ellos, con distintos diseños, llevan los nombres de sus creadoras: Elvira, Benicia, Elida, Lisaura. También, en la tienda virtual hay coquetos saquitos que apenas dejan pasar la brisa, llaveros tejidos con forma de delicados pajaros amarillos y otros, con las típicas bolitas rústicas colgantes . Pero, entre tantos productos que muestra el catálogo, se destacan dos: una escarapela argentina y unas pequeñas muñecas cosidas con las figuras de mamás wichis con sus bebés en brazos.
La cifra que alcanzan las ventas de estos productos en el mercado global, es importantísima y representa el 40% de las ventas totales. “El precio se fija en el lugar de origen”,se detalla a modo de sentencia en el sitio web. Bajo el concepto de “comercio justo” y “consumo con impacto social”, la fundación argentina sin fines de lucro Niwok ha logrado, al momento, abrir mercados en Brasil, Portugal, Estados Unidos, España y Japón. Lo notable, que asombra y llena de orgullo a los integrantes de Niwok, es que la producción que viaja a otros continentes desde el 2016, sale de El Potrillo,un pequeño enclave formoseño que no tiene luz ni agua corriente.
Ubicado a 544 kilómetros de la capital provincial, El Potrillo es el lugar de residencia de esta comunidad de mujeres artesanas y tejedoras wichi que logró lo que parecía imposible: impulsar un trabajo que trascendiera las fronteras de Argentina. Una aventura que se inició en el año 1982 cuando un grupo interdisciplinario de personas decidieron unirse para prestar asistencia a los habitantes del inhóspito monte formoseño. En principio, se buscó hacer foco en lo más básico: educar. Luego, las tareas se ampliaron y buscaron atender las demandas de la comunidad wichí de contar con medios alternativos para salir adelante, siempre validando sus saberes. La Fundación Niwok, nació entonces en 2002 como producto natural de este primer esfuerzo y contó con apenas 20 mujeres artesanas.
Del monte formoseño al mundo
En la actualidad, bajo la guía de la Fundación Niwok 480 mujeres -que se encuentran inscriptas en el directorio de la fundación- ya están empoderadas y emplean sus propias manos para crear y vender sus productos artesanales. Y, por fortuna, las cosas van viento en popa y otras 200 aguardan para sumarse a esta iniciativa que busca desplegarse, crecer y prosperar en el tiempo.Lucía Cardini, Vicepresidenta de Niwok destacó que “el 60% de los ingresos va directo a las manos de las artesanas y, si se contara con algún subsidio estatal , este porcentaje sería aún más alto ”. Por este motivo, la fundación busca hoy crecer y expandirse y ha salido en búsqueda de ayuda económica, de donaciones, para soñar más grande y más lejos, dado que en El Potrillo, les hace falta de todo y casi todo el tiempo.
La Fundación Niwok, desde los inicios, ha costeado todos y cada uno de los programas orientados a la educación y la capacitación en gestión y administración de la población wichí . Y, en estrecha unión con las mujeres indígenas, ha impulsado el trabajo artesanal como una forma de acceder a una vida digna y como vía de empoderamiento. También ha brindado diversos talleres donde se abordaron temas centrales, tal como los derechos de las mujeres, la sexualidad, la salud integral y la problemática de las adicciones , entre otros.
Las mujeres artesanas dicen que hoy, son una mejor versión de ellas mismas y que con orgullo pueden sacar adelante a sus familias y ser ejemplo para sus hijos. Con el trabajo de la Fundación Niwok están felices, dado que además de ser una importante fuente de ingresos, es una manera de preservar la cultura wichí . “Todos nuestros productos, lo que hacemos, nuestras artesanías, llevan nuestra impronta, nuestra personalidad, nuestra identidad wichí que hoy está muy marginada en el país. Trabajar juntas en el taller nos hace fuerte, acá nos nutrimos mucho y somos útiles y nos apoyamos”, destacaron las artesanas al unísono.
También, las hace felices saber que a su modo, están llegando al mundo y recorriendo países lejanos. Por ejemplo, en las figuras tejidas que realizan de mamás wichis con sus hijos (que son ellas mismas) y que se venden muy bien y aterrizan en otros continentes . Sitios lejanísimos de su Formosa natal, del monte del que nadie se acuerda , pero lugares en donde su arte, es valorado,apreciado y, hasta quizás, lucido con orgullo por gente que ha sabido detectar la calidez de un producto artesanal, genuino,auténtico nacido de un pueblo y una cultura ancestral.
