Los pastores de Mongolia aprenden con FIDA a ser resilientes

El FIDA, Fondo Mundial para el Desarrollo Agrícola sigue sembrando futuro y resiliencia. Allí donde llega con sus donaciones, líneas de crédito y programas de capacitación, la vida de las comunidades rurales cambia. Con eje en la capacitación y resiliencia climática,los programas de FIDA hoy buscan promover a las comunidades rurales de Mongolia

Desde 1924, Mongolia es oficialmente la República Popular de Mongolia.Una nación que hunde estrechamente sus raíces con el antiguo Imperio Mongol. Hombres combativos,fuertes y ambiciosos que durante el siglo XVIII dominaron sin ocaso y con cetro de hierro, gran parte del territorio asiático. Hoy, el que es el decimonoveno país más grande del globo, es también el que se encuentra menos densamente poblado. En su geografía predomina la aridez de la estepa, con el desierto de Gobi al sur y hacia el oeste y el norte, las grandes montañas con sus picos de nieve.

Con 3, 5 millones de habitantes, la mitad de la población vive en la capital, y el resto, es seminómada o nómada y además, muy pobre. Recogen lo diario para vivir de lo que cosechan, las magras raciones de carne y leche la obtienen de sus ganados. Pero el cambio climático les secó la tierra: no encuentran sus antiguos manantiales y pozos de agua, nada crece o fructifica y los pastos secos no alimentan a los animales. Estos son los primeros coletazos del cambio climático que a esta gente  les puso la vida en jaque.

El país, situado en el corazón  mismo del Asia central entre  China y Rusia,  produce la mayor  del alimento que consume su población, donde la agricultura se alza con  el 15 % del PIB. Durante la década pasada, la economía del país creció de modo exponencial gracias al fuerte impulso de la minería. Pero, no obstante  este fuerte y sostenido crecimiento sacó a muchos de la pobreza,  en líneas generales,  ha sido insuficiente. En la actualidad, una de cada cinco personas todavía se ubica por debajo del umbral nacional de la pobreza. Los números que reflejan las tasas de pobreza en las zonas rurales, son mucho  más elevados (35,5 %) que en las  zonas urbanas (23,2 %). Los pobres del ámbito rural viven de forma dispersa , aislada y  nómade, otros,  se establecen en los soums, que son asentamientos que se ubican en  distritos rurales generalmente formados por cientos de familias.

La estrategia de FIDA en Mongolia

Desde 1996, FIDA ha puesto el ojo en la precaria situación rural de Mongolia y que hoy, se ve aún más deteriorada por el impacto del cambio climático. Desde entonces, la acción tuvo como eje directriz  un flujo de donaciones permanentes y en etapas,  que han sido utilizadas para poner en marcha una serie de programas de asistencia a la población rural pobre del país.  La financiación de proyectos de desarrollo y crecimiento vinculados con las actividades agrícolas y ganaderas fueron primordiales. Hoy, frente a la agudización del cambio climático, FIDA busca reforzar la resiliencia en los ámbitos rurales de Mongolia mediante la capacitación técnicas de gestión sostenible de las tierras dedicadas al  pastoreo como también,  de otras estrategias básicas de la adaptación al cambio climático.

La estrategia busca empoderar y mejorar la vida de los pastores pobres . Y que estos, luego de conocer de modo pleno la economía regional, puedan aprovechar estratégicamente sus pequeñas producciones y orientarlas al mercado. También pone el foco en aquellas actividades que son fuente de ingreso en efectivo  -aunque magro- para las comunidades más precarias del medio rural. 

El terreno de Mongolia con sus desniveles y accidentes geográficos,  con altísimos costos de construcción y  falta de inversión por  parte del Estado , son la causa de su deficiente realidad estructural. Un país que presenta profundas carencias en cuanto a sus infraestructuras básicas, tanto en sus carreteras como en servicios sociales.  Una realidad que dificulta la vida de aquellas comunidades rurales más aisladas, que  tienen  poco o nulo acceso a instalar sus productos en los mercados cercanos. Y que además,  no reciben   educación y la atención sanitaria adecuadas, y tampoco tienen chances de generar algún tipo de ingreso alternativo a la agricultura. Los pastores viven sumidos  en situaciones de gran precariedad en las zonas de pastizales o en las áreas de los subdistritos, donde prácticamente cualquier actividad fuera del pastoreo es inviable.

Una realidad que puede cambiar

Los proyectos que FIDA ha puesto en marcha en Mongolia son una promesa para delinear un futuro resiliente. Al momento,  están operativas líneas  de financiación orientadas a que las personas más  pobres y vulnerables del medio rural puedan generar nuevas fuentes de ingresos. Así, cada nuevo emprendimiento, las cooperativas y pequeñas empresas pueden acceder a líneas de crédito. Una posibilidad que FIDA hizo posible mediante las instituciones financieras que apoyaron su iniciativa y se  asociaron al proyecto. El desafío es grande y lo que resta por enfrentar,inmenso,pero el pueblo rural de Mongolia ha demostrado que tiene ganas de crecer,salir adelante y desafíar  con esperanza al futuro.

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