
La pasión por la filantropía fue algo que acompañó a Jamseti Tata desde sus años jóvenes y lo llevó a donar en vida unos 102. 400 M de dólares. Al morir, solo le quedaban “apenas” 4 M de dólares en su cuenta bancaria.
El empresario indú Jamsetji Tata, quien gustaba de cultivar el bajo perfil , entró un día de finales del siglo XIX -como el resto de los mortales más ricos del mundo- a un hotel de lujo de Bombay. Según cuenta la leyenda tejida en torno a ese acontecimiento que marcaría su vida, amablemente, lo invitaron a retirarse del hotel. El motivo, el color de su piel.
Dicen que la furia por la humillación recibida fue tal, que Jamsetji Tata juró venganza, pero a su modo. Pasó el tiempo, las aguas del momento vivido se calmaron y Tata cumplió su palabra. Comenzó a levantar su propio hotel de lujo, que luego sería apenas el primero de la gran cadena de hoteles Taj Mahal. El edificio, debía cumplir el requisito de ser mucho mejor que los hoteles de primer nivel que existían en India en aquel momento y además, debía estar abierto a todos . Por supuesto, esto implicaba acoger a invitados indios.
En los albores del siglo XX, frente a las aguas claras del Mar Arábigo, el soberbio Taj Mahal Palace Hotel abría sus puertas al mundo en Bombay. El hotel fue pionero en materia de lujos para su época y se enorgullecía de ofrecer ventiladores importados de los Estados Unidos, ascensores traídos desde Alemania y de contar con un equipo de recepción de huéspedes compuesto por un mayordomos multilingües oriundos del Reino Unido .
Una vida signada por la curiosidad y el empuje
Jamsetji Tata vio la luz en el seno de una familia de fuertes raíces persas o parsi. Su padre, había hecho gran fortuna en base al comercio de metales como el bronce y el cobre, el algodón y el té y también , con el opio, dado que en aquellos tiempos se consideraba legal. La actividad comercial que llevó adelante su familia hizo que su vida estuviera atravesada por los viajes, el conocimiento del mundo y el desarrollo de habilidades sociales y comerciales desde pequeño. Gracias al contacto con culturas diferentes, su gran sensibilidad y curiosidad innatas, como también su alta capacidad de observación, le permitieron al jóven Jamsetji comprender más el alma de los hombres. Compasivo y reflexivo, comprendió que sus saberes y fortuna podían cambiar la vida de muchas personas.
El tiempo pasó, y Jamsetji se forjó como un empresario multisectorial. Luego de visitar el Reino Unido y entrar en contacto en la ciudad de Lancashire con las nuevas máquinas del circuito de la hilandería y tejeduría del algodón, notó que en su país tenía los medios para competir en el mercado con la producción inglesa. Así, fue que en la década de 1870 iniciaba siguiendo la ola, las actividades industriales en esta dirección, con el establecimiento fabril “Molinos de la Emperatriz” , cuyo nombre buscó honrar la figura de la reina Victoria.
Hecho en India
Jamsetji tenía una visión clara o sueño personal para su amada India. Este sentir o idea eje , se resumía con el concepto “hecho en la India, en nuestro propio país”, idea eje que formaba parte del naciente movimiento para la independencia indio (1900). En su tiempo expresó que “lo que hace que una nación progrese de verdad y en el largo plazo, tiene que ver con el promover a los más talentosos, a los mejores dotados , para que luego, el país se pueda beneficiar de su accionar como profesionales en todas y cada una de las áreas clave para el impulso de una joven nación “, dijo.
Jamsetji no se cansó de apoyar el crecimiento de la educación en la India. Con sus donaciones, hizo posible el surgimiento de un establecimiento clave para el avance y el progreso ,el Instituto Indio de Ciencia en Bangalore. Esta institución de vanguardia , según Jamsetji Tata creía, sería de vital importancia para proveer al país de los científicos e ingenieros necesarios de forma imperiosa para fomentar su desarrollo. Pero su labor,no se circunscribió solo a la educación, junto a sus hijos, donó la mayor parte de su dinero -una impresionante fortuna- para el desarrollo de importantes y nobles iniciativas sociales en torno a la salud y al bienestar general de sus compatriotas hindúes menos favorecidos. En la actualidad, la gran mayoría de estas notables organizaciones de corte benéfico, siguen operativas y poseen alrededor del 67% del grupo financiero Tata Sons, y continúan con el propósito vital de seguir alentado el desarrollo y cambiando vidas.
