
Activa desde hace apenas una década ,la Fundación española Pau Costa ya marca la diferencia en el escenario global. Con un equipo de excelencia, su trabajo denodado se enfoca en una meta posible : la prevención. Evitar incendios forestales es para los expertos, absolutamente imprescindible y posible si se encara con seriedad
El espectáculo que desatan los incendios forestales va siendo tristemente conocido aquí y allá: lenguas de fuego que refulgen indómitas entre altas columnas de humo, llamas feroces que devoran todo lo que a su paso encuentran. Un escenario infernal que despierta nuestra atención y nos deja perplejos. Así, frente a los ojos del mundo, en muchos rincones inesperados del planeta, los enclaves naturales más valiosos para el hombre desaparecen de forma repentina.
“Los incendios no perdonan, arrasan con ecosistemas, dañan de gravedad la flora y fauna de una región e impactan con ferocidad en todo el entorno. ” explica con pesar Oriol Vilalta, un hombre que sabe lo que dice y ha decidido actuar. Como bombero y fundador de la ONG , que hoy goza de renombre internacional por su labor, la loada Pau Costa agrega: “La gente no solo debe lidiar y lamentar enormes pérdidas económicas, sino que también, tristemente, en muchos casos, tanto bomberos como vecinos pierden la vida al quedar atrapados en las llamas. Además, si esto no ocurre,el impacto emocional es también significativo.Quienes viven cerca de un bosque aprenden a amarlo y a conocer a muchas de las especies que alberga. El bosque pasa a formar parte del entorno y es familiar para todos.Por ello, cuando desaparece bajo las llamas,es para las comunidades más próximas a ellos como perder una parte de sí” cuenta el experto en incendios y bombero avezado.
“En un contexto de cambio climático, el escenario se acerca al ideal para dar inicio a este tipo de eventos”, indica Juan Caamaño, colaborador y experto en conservación ambiental de la Fundación Pau Costa. “La falta de precipitaciones es la variable común en muchos puntos del planeta y esto, se convierte en la variable perfecta para que un incendio se dispare y propague con la rapidez de un rayo Cuando esto ocurre, se hace en extremo difícil su pronta y exitosa contención. Por ello, desde esta fundación, la meta ha sido desde los inicios, en poner el foco en el trabajo preventivo de este tipo de calamidades que pueden ser evitadas”
Una tarea multidimensional y transversal, que no admite pausas ni descansos
Las donaciones son la clave, el impulso para el desarrollo y actividad permanente de todos y cada una de las iniciativas de la Fundación Pau Costa.Una ONG que se alza hoy irremplazable. En corto lapso de su existencia, apenas una década, ya ha convocado a más de 3.000 especialistas de al menos 40 países ,a quienes se invita para que participen en sus jornadas de formación y en rondas de intercambio de experiencias.
Por otro lado,la convocatoria a las diferentes instancias de formación abiertas a la comunidad han recibido una altísima respuesta positiva. En total, han atendido con gran entusiasmo a todos los talleres formativos que brindan los expertos de la fundación miles de padres con sus hijos:“. Lograr evitar que tenga lugar un sólo acto irresponsable, es todo” explica Oriol Vilalta.
Pero la Fundación Pau Costa,no es una usina generadora de recursos. Todo su accionar está en estrecha ligazón con el caudal solidario de una sociedad que cada vez más, comprende que cada donativo puede hacer la diferencia. Lo que en la actualidad se alza como una ambiciosa meta a lograr, apunta a que el flujo de donaciones se vuelva cada vez más estable. Esto es esencial para llevar adelante la correcta planificación de los programas y tareas. Un conjunto de saberes imprescindibles que la sociedad debe ir internalizando mediante cada programa y que , si se hacen periódicos, cobran nueva fuerza e impulso. Algo totalmente necesario e impostergable que los datos son claros : alrededor del 95 % de los incendios en bosques tienen su causa primera en la irresponsabilidad humana, factor que se agrava y potencia con otros como el cambio climático y el éxodo de las zonas rurales que agravan la frecuencia de los incendios, así como su intensidad y extensión. Por ello, en la reconocida y loada Fundación Pau Costa saben que bajar los brazos no es una opción y con gran esperanza de logra el cambio en la sociedad, se lanzan con nuevos impulsos en este camino.
