Pasillo de los Museos Vaticanos con techos pintados y esculturas clásicas rodeado de visitantes.

Un recorrido por la historia para conocer cómo son los  filántropos del siglo XXI.

Los mecenas, prototipos de los filántropos,  se alzaron como figuras clave para el despliegue del campo artístico durante el Renacimiento.Su acción o área de influencia ha ido variando con el paso de los siglos  y hoy,  van creciendo las figuras  del  micromecenas o el business angel, nuevas modalidades en alza que ciertamente, continúan cambiando vidas. 

Si nos centramos en su definición oficial, un mecenas sería aquella persona que otorga parte de su patrimonio o red de contactos y los pone al servicio de los  artistas, científicos o  escritores. De este modo, éstos reciben un impulso clave para realizar y dar a conocer al mundo sus obras y proyectos.

Cuando se habla del arte durante los tiempos del Renacimiento, es frecuente  citar también a aquellas familias – tan ricas como influyentes- sin cuya ayuda económica los grandes maestros, de talento indiscutido, jamás hubieran podido realizar y embellecer el mundo con sus obras maestras, muchas de ellas hoy famosísimas. En Italia, las familias de mecenas más célebres fueron los Médici (Florencia), los Gonzaga (Mantua), los Sforza (Milán) o los D’Este (Ferrara).

Transcurridos los tiempos de la Edad Media, un período de la historia cargado de ostracismo artístico , las cosas comenzaron a cambiar. La escena se transformó por completo con el nuevo rol que asumieron  la nobleza y la burguesía europea,  que  se alzaron con las banderas de la promoción del arte. Así durante los siglos XV y XVI se convirtieron en  las grandes  protagonistas  para su  impulso y desarrollo . Y también en los campos de la  ciencia y el conocimiento, dado que, en su búsqueda de una nueva concepción  del  hombre y del mundo, durante en el Renacimiento se apostó con la misma fuerza por el desarrollo de disciplinas “más duras” como las matemáticas o más “etéreas”como la filosofía.

La consolidación y asentamiento de la clase  burguesa, acontecida tiempo más tarde,  fue un paso decisivo y crucial para el nacimiento de la figura del mecenas. Los burgueses, poco a poco, se empezaron a interesar por los bienes inmateriales, por aquellos  que impregnan al alma de belleza y en definitiva,  por adquirir una cultura más refinada. De esta forma, gran parte de sus ahorros fueron destinados al impulso de muchos proyectos artísticos e incluso, a financiar las carreras completas de sus artistas favoritos.

La figura del mecenas y sus transformaciones  en el tiempo

A modo de simplificación, se puede catalogar a los burgueses como los coleccionistas de arte de aquellos tiempos. Las recompensas por su apoyo económico, eso sí, eran de varios tipos. El mecenazgo fue una actividad que además de otorgar prestigio social, fue tenida como una inteligente operación financiera a futuro o una forma de llevar a otro nivel las relaciones sociales. Pero, si el apoyo era genuino, la recompensa radicaba en la simple satisfacción personal.

Era costumbre también, que el mecenas se quedara con la obra artística luego de terminada y más tarde, este podía ponerla  a disposición del público ya fuera en museos, instituciones o fundaciones. Pero, para comprender cómo ha ido mutando esta figura de tanto peso, tanto ayer como hoy,  habría que profundizar en la comprensión de las concepciones culturales propias y diversas de cada país. En el presente, son de conocimiento público global los casos de Bill y Melinda Gates, Warren Buffett y George Soros, pero sin dudas, es una actividad que se ha podido expandir y democratizar sin dudas,  gracias a la tecnología. 

En un mundo interconectado,  donde todos podemos ser actores en el ciberespacio, toda persona puede convertirse hoy en donante o patrocinador de alguna gesta , causa loable, emprendimiento artístico o en microinversor. Y esto ocurre tanto para grandes como para pequeños donantes. La tecnología en los tiempos modernos ha unido con lazos duraderos a unos y a otros, tejiendo redes invisibles e invaluables. 

Las formas y recompensas obtenidas hoy pueden ser muy diversas, pero la tecnología hace que  se alcance un mismo resultado y es la fuerte cooperación al interior de la comunidad virtual que convierte en realidad una idea. El micromecenazgo, eso sí, es ideal para proyectos vinculados a artistas puntuales y que son humildes o pequeños proyectos. Por otro lado, el arte no fungible o NFT también está siendo útil para aportar flujos de financiación independiente a artistas consolidados y personajes como Sylvester Stallone o Kevin Smith, ya han realizado  importantes e interesantes aportes en este segmento.

¿Qué es un business angel? 

Este apelativo tan sugerente , que se traduce como “ángeles de los negocios”, deriva de aquellos mecenas que empezaron a apoyar con su aporte económico ,  el estreno de obras teatrales en la célebre calle Broadway ,  a principios del siglo pasado. El concepto de business angel, un poco más acá en el tiempo,  se asocia más al de alguien que contribuye para el desarrollo de un negocio  creativo. Esto puede ser a través de  una suma de dinero o mediante el aporte de  ‘capital inteligente’, es decir, de experiencia, o contactos o  su “know how”.

Estos inversores de carácter privado son clave en el ámbito del emprendedurismo, ya que este tipo de proyectos suele carecer de un historial que les avale a la hora de encarar un pedido de financiación. Con portales online y comunidades virtuales para poner en contacto a la startups y con los nuevos mecenas,  la tecnología moderna, tal como ocurre se alza como la mejor aliada para poner en contacto a los mecenas o filántropos actuales con sus futuros beneficiarios.

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